
«La izquierda quiere que las cosas sean como ellos quieren que sean aunque haya que imponerlas con látigo, faltando a la realidad»
Y sí, sin haberlo preparado el año nuevo ha llegado, y por hacer versos sin saber soy idiota sin querer. Pero debo valorarme el valor, valga la «refanfunfia«, (palabra inventada por mí), de reconocerlo, no es poco en un mundo en el que ya hay bastantes locos y ni siquiera sobro yo como buen socio, de tan estimado grupo. Claro que si los demás supieran la realidad, ya me habrían expulsado por ser en este arte adelantado y demasiado intrépido toca… y lo que sigue.
La izquierda no tolera la disidencia, todo lo que no sea izquierda lo califica de mierda. Pues por mí que soy independiente… de asco, o de Damasco, como quieran, el asco me lo produce la propia izquierda radical que no piensa un pepinillo ni en vinagre, ni en nada, mucho asco. Asco a la enésima potencia, porque como siempre digo “las cosas son como son y no como queremos que sean”. Y la izquierda quiere que las cosas sean como ellos quieren que sean aunque haya que imponerlas con látigo, faltando a la realidad. ¿Eso no les suena a fascismo puro y duro? A mí sí.
¡Y yo que me lo quería perder! No acierto a acertar ni por hache, ni por be, de que tipo de verracos se trata. Pero no se crean, que tampoco lo logro por C cedilla, ni por uve doble. Jamás me he perdido celebrar un entrante año nuevo, ni tampoco una Navidad, ni cuando estuve un tiempo militando en la UGT, más por necesidad que por creencia. Pero ahora que ya me sobra todo tipo de política de diestra o de siniestra, solo creo en la legalidad Constitucional vigente y tampoco pies juntilla, que todo se puede matizar. La mente obtusa la rechazo de pleno.
Ahora la esperanza en casi todo ha pasado a un prudente segundo o tercer lugar. Perdón, algo miento, quizás se salve del quinto. Pues sí, hoy es día dos de Enero y, nada parece haber cambiado, sigo dolido de cualquier dolor permanente, porque como las “meigas” haberlos “haylos”. Al médico, al dentista, al vecino y a otros saludaré, como los del grupo Viva la Gente, y será por ventura, ya lo sé, que la alternativa es peor aunque dejes de tener dolor.
Un sacrilegio sería no haber comido las uvas de la suerte, que nunca he sabido porqué son de la suerte, aunque que intuyo que es porque son tuyas y te las comes, ¡que ya es! Reconozcamos al menos que al precio al que están son el jamón ibérico frutal. Cada una de esas doce, debes numerarlas como dobles, por el precio al que están.Te llama la atención, la subida de hasta el manido melón del alma mía, del alma mía melón. Parece que las doce uvas se han convertido en veinticuatro o treinta y seis por el coste, que no digo el “costo” que es otra cosa. Nada que si quieres arroz Catalina, que ya no será la fruta la que suba más haya de las ramas más altas de la inflación, no, con ellas subirá todo lo demás. Si tienes una familia numerosa será un milagro no te dé un “parraque” al comprobar cuán presto se multiplica el precio de tu cesta de la compra por un diez o veinte por ciento. Olvídate de uvas para postre mañana, sin más te pondré una manzana y vas que ardes, que al precio que están las naranjas, parece que estemos en Francia, dice tu mujer. Que una sola de éstas a precio de seis euros está, tralarálará.
Es en esos momentos cuando anhelas el pasado y piensas, ¿por qué tuve yo que meterme en este lío, en esta camisa de once varas? ¿Por qué oscura idiotez votaron los votantes? Más que votantes pueden parecer, a mi juicio retrospectivo, botadores, de pegar botes a pies juntilla, de votar a este presidente que se cree un ídolo de las masas. Que debe creer estar imbuido por el espíritu de algún presidente sudamericano prepotente y maduro. ¡Sí presidente de masas parecerá, pero será de masas de roscón de Reyes Magos carísimos! Prepárate Ramiro, prepárate pueblo amigo, escucha el concierto de Navidad desde Viena y procura serenarte con la música del vals “El Danubio azul”. No sé si seguirá siendo azul a día de hoy, esperemos que sí, los centro Europeos son menos de África que nosotros los Españoles, por no poner la palabra que empieza por C y que encabeza el nombre de los Cafres, a mucha honra. Una marcha, como la de Radetzky, nos irá al pelo si tenemos que por la Constitución luchar, por mucho que dude si algún joven es lo suficientemente aguerrido para defenderla.
Tutatis nos libres de herir el sentimiento de algún grupo, hermandad, sociedad, colectivo, denominación de origen o cualquier otro apelativo. Pongo esto por intentar no herir a nadie, aunque siempre hay tontos para algún descosido, ¡hay tantos! Yo lo tengo claro, a estas alturas de mi vida, en las que he pasado por toda clase de situaciones, no hay Tutátis que me ponga en bretes, ni extraiga de mi ningún improperio impropio de mi edad.
Por todo esto, empezaba diciendo que sin haberlo preparado el año nuevo ha llegado, y por hacer versos sin saber soy idiota sin querer. Pero debo valorarme el valor, valga la refanfunfia, (palabra inventada por mi), de reconocerlo, que no es poco en una España en la que ya hay bastantes locos que quieren volver cincuenta o sesenta o setenta y hasta noventa años atrás para alguna otra loca aventura, que debería estar desterrada, si queremos por fin ser Europeos y no Africanos. Es por eso que ni siquiera sobro yo, como buen socio de piel europea, de origen Austriaco, de tan estimado grupo. Claro que si muchos supieran que para ser Europeos, hay que descartar, la mala baba contra los rivales políticos, aquí en España ya estaríamos a nivel de Europa. Pero la realidad, es que a mí, ya me habrían expulsado por ser en este arte adelantado, de origen Austriaco y demasiado intrépido toca… y lo que sigue. Y es que en Europa parece que han decidido no admitir a quienes viniendo de cualquier credo o política quieran destruirla, para ejemplo vayan Meloni y seguidores que son mayoría. Y ahora sí, que viva el año dos mil veinticinco.
