
«Mientras por el mundo van los malparidos, dándose aires de importancia, para lo que ha quedado nuestra desventurada democracia»
¡Cuánta mierda ha deglutido
y digerido, pobre España!
Y por el mundo van, los malparidos,
dándose, encima, aires de importancia.
Para lo que ha quedado, Dios mío,
nuestra desventurada democracia;
y no le faltaba sino El Felón Perico
para rematarla y, aún viva, sepultarla.
Lo próximo serán presos políticos
por condenas que urdirá Pumpido
mano a mano con El Gran Macarra.
El Constitucional: ¡He ahí el gran peligro,
la siniestra daga que asoma en lontananza!
¡Y nadie diga que no fuimos advertidos
cuando el suelo patrio veamos teñido
por la sangre derramada!

