El pozo amargo, ahí quedó su llanto. Por Susana del Pino

El pozo amargo

«Los hechos tuvieron lugar en el siglo XII, desde entonces se conocerá el llamado pozo caxalí como El Pozo Amargo»

    Muy cerca de la que es ahora Catedral de Toledo, antigua mezquita mayor de la ciudad castellana, existía en la Edad Media un hermoso palacete perteneciente a una rica familia judía cuyo patriarca, Leví, era muy conocido por todos en la ciudad.

 

    En Toledo, acreditada como la Ciudad de las Tres Culturas, convivieron durante siglos cristianos, musulmanes y judíos. Aunque en general su convivencia fue pacífica, es cierto que existía entre algunas familias gran rivalidad y algunos no escondían su animadversión hacia otros que no compartían sus mismas creencias. Es el caso del rico Leví, que manifestaba abiertamente su desprecio e inquina por los cristianos, motivo también por el que era por todos conocido.

Leyendas de Toledo

  

      A pesar de su crudeza y frialdad hacia los que él consideraba verdaderos enemigos de su religión, Leví, viudo poco después de dar a luz su esposa, era padre de una bella joven llamada Raquel a la que amaba y estaba profundamente unido.

 

    Cierto día, estando en su palacio, el padre recibió la visita de un buen amigo con el que compartió la preocupación por el estado de ánimo de su querida hija, a la que veía triste y apesadumbrada. La inquietud de Leví encontró respuesta en su amigo que le contaría lo que realmente le sucedía a la joven, y que ya era objeto de habladurías por todos los vecinos, ante el relato de su amigo, Leví, muy afectado no dudó en tomar acción.

 

    Su hija Raquel, con tan solo dieciséis años se había enamorado de un caballero cristiano. Ambos sintieron amor a primera vista y no quisieron controlar la pasión que sentían, a pesar de saber que era un amor prohibido por el impedimento que supondría la noticia para el padre de la joven hebrea. Sus encuentros tendrían lugar en el jardín del palacio, cuya tapia saltaba el enamorado cada día, semi escondidos en la oscuridad de la noche y junto a un pozo, testigo de su profundo amor, sus sueños y sus deseos más intensos.

 

    Tras el descubrimiento de los encuentros clandestinos, una noche decidió actuar y sin dudar, al ver saltar la tapia al joven Fernando acudió a su encuentro y lo asesinó con un puñal que le atravesó el corazón. Raquel que acudía en ese momento a su cita contempló a su enamorado que yacía en el suelo apuñalado y abrazándose a él y llorando desconsoladamente, gritó a su padre despreciándolo.

 

    La joven no logró superar el trágico suceso y a partir de entonces no se recuperó, llegando incluso a tener episodios psicóticos. Su vida nunca más sería feliz y el desconsuelo, la soledad y la amargura la acompañarían cada día hasta aquella noche en el que tras acudir al pozo, como hacía incansablemente a llorar la muerte de su amor, se arrojó al fondo creyendo ver el rostro del joven caballero. Tras acudir los sirvientes del palacio a rescatarla, su alma ya había emprendido el camino en busca de su gran amor prohibido y arrebatado.

Leyendas toledanas: El pozo amargo.

    Los hechos tuvieron lugar en el siglo XII, desde entonces se conocerá el llamado pozo caxalí como El Pozo Amargo.

 

    Parte integrante de la cultura toledana, que junto a otras han sido recogidas por varios autores durante siglos y forman parte indiscutible de la historia de la ciudad y de la historia de España.

El amor junto al pozo.

   Para terminar una breve poesía en memoria de aquellos jóvenes y siempre ensalzando el AMOR:

 

Nuestro jardín soñado,

soñado en silencio cada noche 

y testigo de nuestro amor secreto,

amor puro, amor limpio, amor entregado.

 

Te arrancan de mí sin piedad,

pero mi dolor siempre tendrá un consuelo:

que podrá mi alma sentir

lo que muchos no comprendieron

donde retomemos aquello

que nos fue negado 

y que entonces 

ya jamás podrán evitar.

 

Blanca Pinetti

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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