
«La casta bruselense y nuestros gobernantes de turno nos la han metido doblada y uno de fuera nos ha dicho que nos den por donde amargan los pepinos y que está harto de pagar la fiesta»
¿Alguien no sabe a estas alturas quién es J.D. Vance? Pues para eso estamos. Se trata del vicepresidente número cincuenta de los Estados Unidos de América, y como el mismo dice en la red social de Elon Musk, es cristiano, esposo, padre y está orgulloso de servir al pueblo estadounidense junto al presidente Donald Trump.
El señor Vance estuvo por Múnich en la Conferencia de Seguridad y en nombre de su jefe al que denominó como “el nuevo sheriff”, nos dijo a los europeos (abreviando, que es gerundio) que nos dejemos de tonterías y nos pongamos las pilas.
Los europeos somos esa pobre gente que desde hace muchísimas décadas hemos permitido que nos controlen unos fulanitos a los que no hemos elegido y que desde Bruselas nos dicen hasta cuántas veces es recomendable -obligatoriamente- que vayamos al día a hacer de vientre. El problema quizás no sea este, pues esto es irremediablemente un reflejo de nuestra carencia de carácter, espíritu y valores. El problema es cuando esa gente, a la que como digo nadie ha elegido, pretende meterse y meternos por ende en camisas de once varas, y los de otras latitudes o culturas se sacan la chorra y se nos mean en la cara sin inmutarse.
Estos que tienen por costumbre orinarse en nuestra geta son varios tipos de gente o civilizaciones empezando por los moros; sí, esa gentecilla que sigue pensando y viviendo como en la Edad Media. Quizás por eso, sorpresivamente, Bruselas y los voceros políticos de turno, decidieron que termináramos admitiendo su llegada antinatural como si fueran hijos adoptivos malotes y rebeldes -porque la vida los hizo así-, sin posibilidad de devolución en caso de salir defectuosos (entiéndase por defectuosos, terroristas yihadistas o enfermos mentales lo cual, entre usted y yo, es lo mismo). De hecho, llegado el caso sus países de origen no nos dan ni un ticket para descambiarlos por otros seres de luz otro día que nos venga mejor, cosa que permite y provoca, de paso, que nos revienten desde dentro y nos minen la moral. Después, están los chinos de los cojones a los que debemos hasta los calzoncillos y las bragas que llevamos puestas. Luego están los rusos de los que habitualmente nos hemos abastecido de gas y crimen y por último y no por ello menos importantes, están los americanos del norte (ya que mi opinión sobre los del sur hoy me la voy a ahorrar ¡Ay los mi pobres…!). Bueno, decía que los del norte (los pocos indios que quedan y los vaqueros de toda la vida) estaban acostumbrados a poner vidas y dólares para protegernos históricamente de nosotros mismos con la excusa de que vienen los austro-húngaros, después los nazis, luego los rusos y ya puestos digámoslo: por cierta condescendencia y lastima hacia sus primos ‘los british’, (recordar lo que decía el Almirante Blas de Lezo: “siempre hay que mear mirando hacia Inglaterra”), pero es que se les ha acabado la paciencia con todos y no me extraña.
Era de esperar que en algún momento ‘el sheriff del mundo libre’ se cansará de hacer el panoli, primero porque los europeos no somos más listos que nadie, salvo actualmente para pegar los tapones a las botellas y segundo, porque por algún motivo complejo de explicar en cuatro líneas, ya los hemos dejado de interesar financiera y estratégicamente (creo que los politólogos, que son los que saben de esto, lo llaman geopolítica).
Europa va por el mundo copiando a EE.UU. sólo lo tremendo, de hecho nuestros gobernantes han comprado lo peor de las doctrinas emanadas desde las apestosas universidades woke norteamericanas, las cuales casi arruinan definitivamente a la primera potencia del mundo occidental, permitiendo que China le plantara cara de una forma definitiva copiándoles hasta los andares. Allí, ‘los yankis’ han decidido pasar página dando la razón mayoritariamente a un tipo estrafalario que en la anterior ocasión que vivió en la Casa Blanca (The White House), se quedó a medias, es decir, en un ‘coitus interruptus’ sobrevenido debido a su inexperiencia como gobernante, aunque los cambios son evidentes para bien y desde hace un mes escasamente que lleva en el cargo, ha dejado claro que va a por todas cueste lo que le cueste a ‘los primos monguers’ de Europa.

“América primero” y aquí nuestros gobernantes, sus fontaneros y sus periodistas palanganeros, mas los okupas de Bruselas y su corte de hijos de puta, se lo tomaban a cachondeo hasta el mismo inicio de la semana pasada. En los medios corrían litros de tinta y saliva afirmando lo contrario quedándose en la mera anécdota. Que si su manera de firmar con rotulador, que si sus bailecitos o sus corbatas demasiado largas, que si sus amistades y líos con la actriz porno y el de «Tuiter», que si tiene la piel de color naranja o el pelo como una torta de aceite de Burgos, que si las cobras que le hace Melania, que si esto, aquello y lo de más allá, pero no se lo tomaron en serio, igual que en su día tampoco se tomaron en serio a Putin, cuando dijo sin que se le moviera un músculo de la cara, que invadía Ucrania porque era un problema entre rusos, ¿y es que acaso, no es así?
La casta bruselense y nuestros gobernantes de turno nos la han metido doblada y uno de fuera nos ha dicho que nos den por donde amargan los pepinos y que está harto de pagar la fiesta ¿y pese a todo, como reaccionan los nuestros? Haciéndose los ofendiditos. Claro, ¿de que forma iban a reaccionar si no? Si es que no saben. No saben.
Los escuece que alguien de otro continente les diga la verdad empezando porque la libertad en general, y la de expresión en particular, está en riesgo en Europa gracias a ellos. Mientras, nuestros gobernantes quieren ponerle coto a que cualquiera opine lo que le de la gana sobre la mujer o el hermano enchufados por el Gobierno y el Partido del presidente corrupto de turno. Y es que los expertos en cancelar personas e ideas trasladando sobre los contrarios sus pecados como forma de ejercer el arte de la Política, han visto las orejas al lobo y exigen su parte del pastel ucraniano o gazatí pero, va a ser que no, se tendrán que conformar con seguir forrándose solo con debilitar y traicionar a su propia gente, a su propio país (y a su propio continente) como cantaban los de la charanga del carnaval de Cádiz este fin de semana. Nada ha cambiado desde que acabó la segunda Guerra Mundial pese a los rollos que nos han contado, es más, me atrevería a decir que como siempre desde que los templarios enterraron la trucha.
Hasta que los corramos a gorrazos, esto no tiene solución.
Continuará…
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Feliz día de San Teodoro.
Españazuela a 17 de febrero de 2025.

