Crónica de universidades y periodistas.

«La crónica de hoy, sobre el calvo y la cabra, reconozco es un pelín extraña e incluso extravagante, pero que quieren que les diga, es que España está así»
Ayer al rector de la Universidad de Sevilla se le hincharon las narices, y llamó a los antidisturbios para que desalojaran del decanato a los estudiantes propalestinos que le estaban llenando el chiringuito de basura. Las redes sociales se inundaron inmediatamente de ofendiditos, porque la Policía como es lógico sacó a la panda de piojosos a hostias en menos que canta un gallo, y hasta a un pobrecito de los guarros le fracturaron dos dedos –¡fíjense ustedes! –.
Los expulsados, varias horas antes habían solicitado ayuda también por esas mismas redes, es decir, hicieron la lista de la compra. Como es lógico pidieron alimentos, bebidas, sacos de dormir y demás enseres que ya se podrán imaginar, para seguir pasándoselo teta un tiempecito más de acampada, al albur del aire acondicionado pagado por los contribuyentes.
En esas mismas redes el personal afín a la chusma de estudiantes/ activistas, decía que era inconcebible que las fuerzas del orden público, hubieran entrado de esa manera. Incluso “el pintas” que hacía de portavoz de los parásitos, decía a los medios que no había habido en ningún momento ocasión de hablar con la Policía. Pero vamos a ver… ¡Qué esperaban! ¿Qué pidieran permiso para entrar a una institución pública asaltada por la fuerza y secuestrada por la cara, a lo me cago en tal y por el articulo 33? ¿A una gentuza que apoya a un país gobernado por terroristas a los que buena parte de la población (la inmensa mayoría) apoya y esconde, sabiendo que además utilizan a los pobres incautos que no los ayudan como escudos humanos?
Obviamente la Policía una vez avisada y bien posicionados, actuaron en consecuencia. ¿Alguien cree que iban a negociar con estos zombies? Pues no. Evidentemente tras los avisos correspondientes del jefe del operativo de forma educada – como debe ser –, hizo su trabajo, que es desalojar el recinto usando legítimamente la fuerza. Pero como este tipo de gentecilla van de románticos por la vida, porque ser romántico y de izquierdas significa que la fiesta se la paguen otros, pues ¿Cómo iba a terminar el asunto? De la mejor forma posible, es decir, a leñazos. Llegado a este punto quiero destacar –permítanme –, “al calvo”, que empujó todo lo que pudo como un titán, como un faro encendido en primera línea. Un campeón ¡oiga usted! El menda, recibió todo tipo de cariño por parte de los pacíficos estudiantes.
Esa superficie tan lisa diciendo sacúdeme, era como una diana para los malignos, y un ariete para los ángeles custodios. De manera profesional y porqué no decirlo; por temor a lo que pudiera suceder después, lo protegieron con tesón (los pobres míos), “apretar y proteger al calvo”, ese debería ser su nuevo lema, no fuera que fuese a salir en todas las portadas, la foto del porrazo a modo de fuego amigo, al tío de la calva.
Por otro lado y siguiendo con universidades, los de la Complutense ya hacía días que se habían ido por su propios medios, sin necesidad de recetarles unos golpes con cariño. Sin duda son o parecen más listos, aunque para listos e hilando muy fino con la Complutense, lo de la cabra Clara y los expertos periodistas emplazados para la ocasión.
Vamos a ver, que lo sepan… la cabra que sufrió una agresión sexual por parte de un empleado de la limpieza, esta bien. Bueno al menos eso creíamos. Menos mal que Susana Griso ha mandado a una reportera y un cámara a interesarse por el animal. En el diván del estudio estaban: ella (divina como siempre), el incalificable Rubén Amón, el copresentador (que no se quien es ni como se llama), una que fue reportera, Samantha, así muy mona ella de cara. Si hombre, como no se van a acordar… La de Cuatro que se metía en los poblados de gitanos y casas de moros buscando farlopa, como Pedro por su casa. Y el bueno de Juan Soto Ivars, directamente flipando en directo.
La reportera se encontraba abrazada a la cabra junto a su cuidador hasta que Clara, muy sensible e incómoda (la pobre), seguramente por estar en directo en el programa de “La Griso”, se zafó de ambos interrumpiendo el momento y la pose previa a la entrevista.
- ¿Clara se encuentra bien? (Reportera).
- Clara está bien, aunque la noto un poco distante (cuidador y abogado defensor).
Decir que en el estudio había cierto cachondeo lógico por otra parte, y ante el comentario de uno de los expertos en abuso de cabras, el cual aseguró que seguramente pese a todo seguiría siendo comestible, Susana cortó la broma de raíz, diciendo que ella había comido lechazo ese mismo fin de semana.
La entrevista de la reportera era tan surrealista, que Clara la cabra fruto de los nervios, hasta tuvo a bien orinar al lado de la pierna de su abogado. Entonces Juan Soto Ivars ya no pudo más y preguntó al cuidador si Clara, iba a necesitar un psicólogo, a lo que el cuidador respondió más o menos enfadado – porque no se estaba reconociendo el sufrimiento del animal tras haber sido violada –,que la actitud del columnista y escritor no era la adecuada.
- ¿Violada? Replicó Juan Soto Ivars. Solo las personas son violadas . Hablar así implica humanizar al bicho
Y se lio parda…
Reconozco, que hacía tiempo que no asistía a un episodio tan surrealista teniendo en cuenta, que en ningún momento se habló del sujeto que abusó de la cabra, de como hay que estar para hacer algo así, o al menos, hablar con alguien que pudiera aportar algo respecto a ese extraño comportamiento. Lo importante era como se encontraba Clara la cabra.
Yo desde luego exculpo a la Universidad Complutense de Madrid por el acto de un loco. No se si tanto a Antena3 por entrevistar al cuidador que de paso sea dicho, como es su abogado defensor, anunció que iba a denunciar al agresor. Pero de ningún modo, a quienes no exculpo, es a los integrantes de ese diván (salvo a Juan Soto Ivars) el cual subía en Twitter la noticia y el video del reportaje diciendo: “Oye, que seguimos con la cabra violada. Hoy me han puesto con el cuidador de la cabra y le he dicho que hable mucho con ella para que supere el estrés postraumático. Me cago en mi puta vida”.
Y no me extraña querido Juan, es que terminar el reportaje pidiéndole opinión a una actriz porno, para hablar de si la han ofrecido hacer escenas con bichos, es para cagarse patas abajo.
Reconozco que la crónica de hoy a quedado un pelín extraña e incluso extravagante, pero que quieren que les diga, es que España está así.
Así que ¿Universidades y periodistas? ¡Me cago en mi puta vida!
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Feliz día de San Onofre de Egipto.
Españistán a 12 de junio de 2024.

