La Pintura de los días por Mila Soyyo. Hoy, «La habitación de arriba»

¡MUY BUENOS DÍAS!

Llevamos una semana larga de lluvia, al menos así es en la zona de Castilla la Mancha donde me encuentro, y dado que ya estamos cerca de la primavera, os traemos una obra de pintura luminosa y bella.

Hoy además, cuento con la participación de nuestra amiga Ascensión, cuyo espíritu libre hace que tenga infinidad de hobbies,  entre ellos, la pintura.

Nikoletta Király. Debrecen (Hungría) 1978. Fue alumna del pintor Eörs Dókus, quien la inició en la pintura al óleo. Uso de espátula y pincel. Ha realizado exposiciones en diferentes ciudades de Hungría. 

Nikoletta Király, 2023 «La habitación de arriba» Óleo sobre lienzo, 50 x 43 cm

«La habitación de arriba» Por Ascensión 

Cada vez que Mila me propone una obra pictórica, para que escriba sobre ella, me supone un grato aprendizaje. Yo conozco la obra de muchos artistas, pero siempre me  sorprende con algo que ◦desconozco como es el caso de hoy. 

 

Describir el arte es fácil, ya que los ojos ven una cosa, y el  cerebro y el corazón recogen las sensaciones. Tengo debilidad por el impresionismo, y dentro de él está la espátula, que es como la de un albañil que deja una pared perfecta,  pero en la pintura, es al revés. Los trazos son imperfectos pero precisos y  marcan los relieves con sutileza para dar los efectos en la mezcla de los colores.

 

Yo describo la habitación de arriba como una lucha contra el lienzo entre los colores suaves y cálidos, con el brusco paisaje que poseen las zonas rurales. Unas escaleras donde los trazos se ven rotos, duros,  altos, pero con el encanto que da la espátula al marcar los peldaños y las descorchadas paredes… 

 

Todo contrasta con las enredaderas que alegran el paso, arriba de  todo hay un halo de luz, la puerta está abierta ¿Habrá algo allí arriba? O alguien dejó la luz encendida para que tú le sigas. Los arbustos enredan sus flores al paso de la puerta, presumidas para adornar y que todos las vean. Poco importa si tras esa puerta hay alguien o no, el embrujo de la luz y el color, está fuera.

«La habitación de arriba» Por Mila Soyyo 

Podría ser una casita pequeña de aquél pueblo de Cáceres por el que pisé 

donde los muros son anchos y las escaleras dicen no has de caer

mas sus flores me hablan del buen gusto conjuntado con la sencillez 

y de un cuidado exquisito, donde prima belleza y la dulzura también. 

 

No fui, no entré, me quedé 

me dijeron que era un alma de las que eriza la piel

que sus cantos se escuchan si llega el atardecer

siendo cosas del destino, esperé. Yo esperé. 

 

Pasó la mañana, el ocaso pude ver

la puerta entreabierta y salió esa mujer

mis ojos prendados, espejismo a de ser

y una joven cantando ¡Era mi otro ser!

 

¡Allí! ¡Allí la encontré! Mi otra mitad, mi doble tal vez.

Lo sé,  es una locura, perdí la memoria… ¡Allí me quedé!

***

Aprovecho la ocasión para expresar mi agradecimiento a Ascensión por el tiempo dedicado en este día, al igual que agradezco a Manuel Artero su confianza y publicación. 

Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que disfrutéis del día de hoy y os recuerdo que cada obra de pintura es una ventana abierta a la imaginación. ¡Feliz jueves!

MMB

Mila Soyyo

Nací en Madrid, hace ya unos años. Soy administrativa de profesión pero tengo claro que lo mío son los retos. Siempre aprendiendo, y disfrutando de todo lo que me gusta y me hace vibrar. De todo aquello en definitiva que consigue que sienta, de lo diferente, lo que no está escrito, lo que nadie espera y está ahí deseando que tu lo descubras... Y te aseguro por experiencia que llega.

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