
«Otro capítulo de la dictadura feminista que pisotea la presunción de inocencia, criminaliza al hombre y destroza la familia tradicional»
Escuchaba la radio y un anuncio de la CAM me llamó la atención. Decía: “igualdad, igualdad, igualdad, igualdad” y así unas pocas veces más hasta que caí en que el sábado es 8 de marzo, otra jodida vez. O sea, que volverá a ser ese día en el que hasta mi Isabelita reivindica los derechos de la mujer como si no los tuvieran igual que yo que soy varón. Y entonces… ¡Equilicuá! Como el sábado no se trabaja legalmente en el andamio, pues me arranco y suelto la arenga machista y asquerosa de cada año a estas alturas, como me suelen recordar mis queridas odiadoras aprovechando el bolo de la ministra.
Ayer 5 de marzo, la Ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha vuelto a demostrar que su agenda no es otra cosa que promulgar el progresismo radical para imponer su ideología “feminazi” y socavar los pilares de la sociedad española. En un acto cargado de soberbia tiró de victimismo y propaganda para intentar vender su mierda de Pacto de Estado contra la denominada (por el decadente consenso establecido) “violencia de género” como un triunfo, pero cada vez más gente lo tenemos claro: esto no es más que otro capítulo de la dictadura feminista que pisotea la presunción de inocencia, criminaliza al hombre y destroza la familia tradicional.
La ministra presumida alardeó de las 462 medidas y los 1.500 millones de eurazos del pacto renovado el pasado 26 de febrero. ¿Para qué? Para seguir dándole a la maquina del fango con su burocrática manera de despilfarrar el dinero de los españoles en políticas divisivas y en alimentar el chiringuito de las asociaciones feministas radicales, o sea las de los sobacos poblados y los pelos a colores. Habla de violencia vicaria y digital como si fueran conceptos sacrosantos, pero lo que no dice es que estas etiquetas sirven para perseguir a padres de familia y justificar leyes injustas como la LIVG, que convierte a todo maromo en culpable por la cara. En 2024, 48 mujeres murieron a manos de algunos cobardes hijos de puta según sus cifras manipuladas, pero ¿cuántos hombres legales hechos y derechos han sido arruinados por las denuncias falsas? Eso no lo cuenta Redondo.
No contenta con esto, la ministra sacó pecho de una supuesta reducción de la brecha salarial –un 16,2% que sigue siendo una pasada– mientras ignora a las verdaderas víctimas de la precariedad: las familias trabajadoras que no llegan a fin de mes por culpa de las políticas socialistas que ella defiende. La Ley de Paridad y el Plan Corresponsables son una fantasiosa cortina de humo para imponer cuotas y una visión colectivista que desprecia el mérito y la libertad individual. Las mujeres españolas creo que no necesitan que las traten como menores de edad; lo que me da la sensación que quieren es seguridad, empleo digno y que dejen de enfrentarlas a los hombres como si fueran enemigos. La ministra prescindible (como su ministerio), ha tenido la desfachatez de presentarse como abanderada contra el denominado por ellos como “negacionismo machista”, un término inventado para silenciar a quienes no nos creemos sus chorradas y defendemos la verdad: que no existe una opresión sistemática contra las mujeres, sino un ataque frontal contra los valores cristianos y la unidad familiar. Su bolo ha sido de nuevo otra farsa, un monólogo de una ministra gritona que no escucha a la España real y que prefiere manipular el dolor amplificando los casos, en vez de proteger a la mayoría de las mujeres ante la inseguridad y el adoctrinamiento que provocan sus sectarias políticas reduciendo las penas drásticamente. Exigir derogar estas leyes liberticidas y devolver el sentido común a la política es una obligación de todos aquellos que nos consideramos buenas personas, gente recta y con valores. ¡Basta de gastar millones en agendas ideológicas mientras los españoles sufren!
Redondo, no representas a las mujeres, representas el fracaso de un Gobierno que odia a España.
Nota: verán que sin necesidad de sacar a relucir la inmigración, y sin hablar de Iglesias, Errejón, Monedero o Ábalos, el tema es recurrente, cansino y suficientemente grave como para otro año más, hablar del asunto. Este año no presentaremos en portada la foto de 4 tías guarras enseñándonos sus pechos pintarrajeados con máximas absurdas. Ni tampoco a ningún grupito de desordenadas físicas y mentales rebuznando canciones absurdas. Este año tampoco he mencionado a Irene Montero, a Juana Belarra o a Pedro Sánchez, ni su “Ley del solo sí es sí” responsable de que la semana pasada se redujera por ejemplo, la pena a dos de los violadores de la manada, total para qué, si se la trae al pairo.
Ayer la ministra pidió perdón por la ley pero qué quieren que les diga, perdón a estas alturas ya está demostrado que a las victimas no las reconforta, de hecho, la abogada de la víctima de la manada en Pamplona dijo en una entrevista en la televisión la semana pasada que su defendida sigue hecha polvo. No sé como es posible que a estas alturas todavía en las encuestas haya gente que diga que les volverá a votar, en vez de salir a quemar las calles (metafóricamente) para forzar que salgan de las instituciones.
En fin, que no quería terminar así de pesimista por lo que si quieren, pueden o les gusta, les recomiendo que se escuchen alguna samba de esas en las que batucadas de verdad hacen estragos, y no las performances cutres que se nos montan las pobrecitas cada dos por tres.
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Feliz día de San Olegario y San Julián.
Españazuela a 6 de marzo de 2025.

