Conversaciones en el andamio: Otro vómito de Sánchez a las víctimas y a España. Por Francisco Gómez Valencia

Otro vómito de Sánchez a las víctimas y a España.

«Esto no es pragmatismo político, esto es un insulto nauseabundo a un pueblo que ha sangrado y sigue haciéndolo demasiado como para soportar esta humillación»

Que Bildu, los legítimos herederos de ETA, esos que aún apestan a pólvora y miseria moral, desfilen por la escalinata de Moncloa como si fueran estadistas es un escupitajo en la cara de España. Y que Pedro Sánchez, ese impresentable sin escrúpulos, les abra las puertas con una sonrisa servil, y nos mienta después a todos, no es solo una aberración política: es otra puñalada trapera a las víctimas del terrorismo y a cualquier español de bien que aún tenga un ápice de dignidad. Esto no es pragmatismo político como del que acusan a Trump, esto es una cloaca abierta, un sumidero sin tapa, un váter de bar de carretera cutre lleno de mierda, un insulto nauseabundo a un pueblo que ha sangrado y sigue haciéndolo demasiado como para soportar esta humillación.

Bildu no es un partido cualquiera. Es la enésima marca blanca de quienes aun celebran y jalean el ruido sordo de las bombas, el silencio estruendoso tras un secuestro y el miedo a recibir un cobarde tiro en la nuca. Más de 800 asesinatos, familias rotas y un país tantas veces de luto –aunque debería estarlo de manera permanente hasta acabar definitivamente con ellos–, no se borran con un par de discursos tibios y un traje pitillo bien planchado. Que se nieguen a condenar sin peros la barbarie de ETA, es decir su barbarie, no es una anécdota, es su esencia. Y Sánchez, ese oportunista de manual, lo sabe, lo permite y lo promueve como bien le enseño el vil Zapatero. Pero le da igual. Su único objetivo es el poder, y por aferrarse al sillón ha vendido el alma de España a quienes la despedazaron sin pestañear.

La escalinata de Moncloa, que debería ser uno de tantos símbolos de soberanía, se ha convertido en el estercolero donde reside Sánchez, total para lamer las botas de quienes nunca han pedido perdón. ¿Qué sienten las víctimas al ver a los socios de sus verdugos tratados como reyes? ¿Qué piensa un guardia civil, un policía, un militar, un ciudadano anónimo afectado directamente, o cualquiera que vivió como fuere el terror de los años de plomo? Esto no es reconciliación; es una hostia con la mano abierta, es sadismo, un blanqueamiento tan repugnante que apesta a traición. Sánchez no dialoga: se arrodilla, y con él arrastra a una nación que no merece este trato.

No hay excusa que valga, la reunión con Mertxe Aizpurúa –una tiparraca repugnante que está condenada por proetarra–, no tiene un pase. ¿Y qué dijo después de terminar su ronda fake? Pues que hay que gastar más y mejor obviando que lleva siete años sin invertir en defensa –cuyo ministerio como denunciamos gráficamente ayer, quería disolver–, y que el incremento en gasto de defensa debiera ser mancomunado entre todos los socios para escaquearse y de paso mientras nos lo cuenta, tratar de cabrear menos a sus zombis del Frankenstein.

El autocrata prometiendo falsedades

Decir, que en breve veremos a Nadia Calviño desde el BCI (Banco Europeo de Inversiones) defender lo mismo, que para eso la colocó, ya que se vieron hace pocos días para darle instrucciones y mantener vivo el relato de que lo va a pagar Uropay no usted amigo socialista. Aunque ya les adelanto que Bruselas ha dicho que de eso nada, que cada perro se llama su pijoy haga frente a sus deudas con la OTAN y que ya de paso entre tanto se ocupen también de sus fronteras, de tal manera que cuando todos lleguen al mínimo exigido, ya hablaremos.  

Es de recibo recordar en todo caso que para ayuda de las fronteras ya existe la fuerza FRONTEX, y que cuando lo peor de los cayucos en Canarias este pasado verano, tuvieron que ser PP y VOX los que denunciaron en Bruselas y a ante la opinión pública que el Gobierno no había hecho uso de tal ayuda, y ni tan siquiera se había planteado pedirla para no crear estado de alarma entre la población, y para no parecer poco amable con los africanos que llegaban en oleadas rebosantes de talento.

En fin, que como el lenguatrapo no puede llevar semejante vileza al Congreso, monta el paripé para intentar forzar al PP a que se niegue a apoyarlo, para desviar la atención y recriminarle sí o sí su falso sentido de Estado por no bailarle el agua como hizo Albares inmediatamente después  de que hablara Feijóo. Napoleonchu, con esa voz irritante que pone para hacerse el interesante, vino a decir que el gallego no está a la altura, y lo dice uno de los ministros felpudopreferidos del galán de Ferraz”. 

No se lleven a engaño: todo es un teatrillo para vender a su chusma que tendrá que tomar la decisión de incrementar el gasto militar unilateralmente como otro valeroso servicio a España, pero sin informar al congreso, que para hacerlo habrá que reducir por narices en gasto social como ya le aviso el finlandés mientras departían en la sauna. Porque será todo lo que le llamemos y más, pero tonto no es. Y tiene bien fresco en la memoria el recuerdo de cuando Zapatero se presentó en el Congreso para anunciar –después de decir que estábamos en la Champions de la economía–, que tenía que llevar a cabo los mayores recortes sociales vistos en democracia. Así que este tunante disfrazado de autócrata de libro, no será tan pardillo como lo fue Míster Bean, y prescindirá del legislativo como adelantó no hace mucho en uno de sus comités federales desde Ferraz.

Decir que la política es así o que hay que mirar al futuro es una coartada miserable para justificar su infamia, pero, ¿sentarse de nuevo con la ETA para no condenarlos, o mentir a los españoles es mirar al futuro? Claro, mientras pisotean las tumbas de los muertos y escupen en la memoria de los que aún lloran, y mientras crecen las colas del hambre o las del paro aunque sigan falseando las cifras, para esta gentuza todo irá bien, mientras al menos no gobierne la derecha.

Recordar que ya se ha comprometido a llegar al 2% del PIB en 2027 cuando él, ya se habrá ido en el 26, es decir, no aportará ni un euro hasta saber si se tiene que largar (¡Dios lo quiera!), y de suceder, ¿quién lo tendrá que pagar y recortar en lo social? La derecha, como siempre que el PSOE pierde el Gobierno de la nación. 

Bildu no ha renunciado a su pasado, solo lo ha envuelto en papel de regalo, y Sánchez, con su cinismo infinito, continúa  vendiendo como progreso sus trapicheos. Y mientras, el pueblo español, atónito, asiste de nuevo a este macabro espectáculo donde la decencia se cambia por votos y la justicia por un pacto podrido.

Esto no es solo una humillación nacional, es un acto de desprecio brutal hacia quienes dieron su vida por España, y hacia quienes trabajan, pagan impuestos y tienen derecho a un gobierno que no mienta constantemente para subsistir. Sánchez ha convertido Moncloa en un lupanar político, y Bildu, con su historial de sangre, se ríe en nuestra cara. Que nadie olvide esta vergüenza: el día en que un gobierno prefirió la supervivencia al honor, y la escalera de la democracia se manchó de nuevo con el verdadero fango, el que huele a ignominia sanchista.

¡Dios, que puto asco da todo!

Feliz día de Santa Matilde. 

Españazuela a catorce de marzo de 2025. 

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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