
«El método Pili Bulos persigue que aceptemos que todo puede esperar con tal que al menos no gobierne la derecha»
Compañeros de andamio, no es la primera jornada que echamos el rato aquí arriba rajando sobre las andanzas y méritos de la portavoz del Gobierno. Tampoco seguramente será la última salvo que algún día acabemos la obra y tengamos que recoger el tinglado. En todo caso la culpa es de Vasili “el rumano”, que con su vozarrón característico va y soltó a viva voz…
- Dice mi mujer que “Pili Bulos” pone cara de besugo a medio hornear cuando miente.
- ¡Jajajaja! Reímos toda la cuadrilla, y de esos barros estos lodos, o como se diga…
Pilar Alegría, ministra de Educación, portavoz del Gobierno y secretaria general del PSOE de Aragón, ha dejado caer una de esas perlas corrosivas que retratan a la perfección el cinismo y la desconexión de la clase política “izquierdosa”. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de ayer martes 25 de marzo, con una sonrisa que destilaba más condescendencia que empatía, afirmó sin inmutarse: «Podemos hacer perder el tiempo al Congreso y a los ciudadanos«. Se refería, claro, a la decisión del ”Gobierno de la mentira” de no presentar los Presupuestos Generales del Estado (PGE), un movimiento que no solo esquiva la responsabilidad parlamentaria, sino que pone en evidencia el desprecio de este “Gobierno criminal” por las instituciones y, sobre todo, por la gente que dice representar.

¿Hacer perder el tiempo? Lo que Pili parece no entender —o finge ignorar— es que presentar los PGE no es un capricho ni una opción que se pueda descartar como quien elige no ir a un presunto coñazo de reunión. Es un mandato constitucional, un pilar básico de la democracia que obliga a este “Gobierno corrupto” que padecemos a rendir cuentas y someterse al escrutinio del Congreso. Ese «perder el tiempo« que ella menciona con ligereza es, en realidad, el funcionamiento mismo del sistema representativo. Es el debate, la negociación y, sí, también la posibilidad de que los presupuestos no salgan adelante. Pero en lugar de asumir ese riesgo, el “Gobierno de inútiles” que sufrimos, prefiere esconderse tras una excusa tan burda como insultante.
La sonrisa de Pili mientras soltaba esa frase no hace más que agravar el insulto. ¿Qué mensaje envía esa mueca? Que para “la banda del felón”, los ciudadanos somos poco más que espectadores pasivos, incapaces de entender las grandes decisiones que ellos, en su infinita sabiduría, toman por nosotros. Es el colmo del paternalismo por definirlo finamente: no nos hagáis trabajar, pobrecitos, que os vamos a ahorrar el esfuerzo de ver cómo gestionamos como el culo el dinero público. Pero la realidad es otra: no presentar los PGE es una maniobra cobarde para evitar el desgaste político de un fracaso anunciado en un Parlamento fragmentado donde el actual “Gobierno de cuatreros no confesos” ya no tiene la fuerza de antaño.
Este gesto no solo vulnera el espíritu democrático, sino que perpetúa la opacidad. ¿En qué se ha convertido el adalid de la transparencia? “El saunas”, sin presupuestos nuevos, va a prorrogar los anteriores, dejando a España en una especie de limbo económico mientras se lava las manos como Pilatos. ¿Y qué pasa con las necesidades urgentes? ¿Con la inflación, la crisis energética o las demandas sociales? “El método Pili Bulos” persigue que aceptemos que todo puede esperar con tal que al menos no gobierne la derecha. “El método Pili Bulos” defiende que la gente no merece explicaciones ni planes concretos. Total, para qué molestarse si, como ella piensa, hacer lo correcto es «hacer perder el tiempo«.

Lo más grave es la normalización de esta actitud. Que una ministra se permita frivolizar así sobre un deber constitucional y lo haga con una risita debería encender todas las alarmas, pero qué va, ¡aquí no arde ni un contenedor!
No es solo una cuestión de forma, sino de fondo: este “Gobierno fake” agotado y sin rumbo, prefiere la inacción a la rendición de cuentas. La frase de “Pili Bulos” no es un lapsus, es un síntoma, es su método. Y mientras ella sonríe, nosotros, “los pringaos”, seguimos esperando que alguien, alguna vez, nos trate con el respeto que merecemos.
¡Dios, qué asco da todo y qué mierda de método nos están aplicando por la cara!
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Feliz día de San Braulio de Zaragoza.
Españazuela a 26 de marzo de 2025.

