Conversaciones en el andamio: Sobre cómo Trump defiende su economía y la UE sus miserias. Por Francisco Gómez Valencia

Sobre cómo Trump defiende su economía y la UE sus miserias.

«La UE lleva décadas friendo a Estados Unidos con aranceles para sacarle jugo a su inmenso y voraz mercado, y ahora cosecha lo que plantó»

Desde el andamio, con el polvo del cemento en las botas y la cabeza bien protegida de los cascotes liberalios lo digo sin paños calientes: los aranceles de Trump son un mazazo de sentido común frente al descojono europeísta. Mientras la UE exprime a empresas y particulares vía impuestos al carbono o el IVA, el PPSOE continúa canturreando la misma cansina melodía de siempre, aunque digan lo que digan, lo cierto es que Trump levanta por necesidad con el respaldo de su población una barrera económica que protege lo suyo. La UE lleva décadas friendo a Estados Unidos con aranceles para sacarle jugo a su inmenso y voraz mercado, y ahora cosecha lo que plantó. La salida está a la vista: suprimir impuestos, bajar la presión fiscal y hacer Europa competitiva. Y sí, la defensa económica tiene su aquel y más cuando te afecta, pero aquí, hemos venido a jugar.

Esa defensa económica, desde el ángulo de un conservador de verdad, no es un antojo, es un salvavidas. No se trata de encerrarse como ermitaños, sino de cuidar lo nuestro: fábricas, curros, el sustento de la gente y sus valores. Trump lo tiene claro: sus aranceles del 20% a la UE y 34% a China, anunciados ayer, son un dique contra años de abusos comerciales. Según Eurostat, en 2023 la UE exportó bienes a Estados Unidos por 576.000 millones de dólares, mientras les ponía trabas a mansalva. Trump dice hasta aquí, y yo lo respaldo: sin un muro económico, te arrollan. La UE, en cambio, lo demoniza mientras se ha aprovechado de América, y ahora le toca apoquinar.

El tinglado europeo es un despropósito

El tinglado europeo es un despropósito. El impuesto al carbono por ejemplo ya se ha cargado millones de empleos en sectores como el acero, pero nos lo venden como redención mientras hunde industrias y aprieta a las familias. El maldito IVA, con un 21% en España, nos sangra por cada paso como si fuéramos propiedad de un señor feudal, la inflación es su life motive, carne de su carne y sobre lo de derribar centrales nucleares, térmicas y presas “en modo anormal” (como diría  Macarena Olona) encareciendo hasta el aire que respiramos ya ni hablamos. Los aranceles internos de Bruselas encarecen todo matando nuestra competitividad. La UE y otros aliados como Reino Unido, Australia o Japón han jugado sucio con Estados Unidos durante años, y ahora Trump contraataca. Aquí, como somos la hostia, el PSOE se disfraza de liberal para criticarlo, el PP asiente como buen lacayo de Bruselas y Podemos sueña con expropiar hasta el cartón con el que se fabrican los vasos de café de los Starbucks. Esto no es libertad, es un socialismo verdoso que enriquece a los burócratas y nos deja tiesos al resto.

La solución no es complicada y no hace falta hacerse la picha un lío aunque los atlantistas zelenskianos me tachen de populista: la UE tiene que eliminar impuestos y aliviar la presión fiscal. Fuera el IVA que ahoga, las tasas verdes que cierran plantas y los aranceles internos que nos sabotean. Si queremos competir, hay que soltar cadenas. Trump blinda su economía y le funcionará en 2025 aunque a los mercados de entrada estas medidas les de urticaria. Aquí mientras nos ahogamos en el fango sanchista, resistimos asfixiados en tributos mientras algunos ahora lloran porque les toca pagar el precio de haber chuleado a los Estados Unidos de América. Un conservador de pro lo ve meridiano: sin defensa económica, te comen; sin impuestos bajos, te ahogas.

Desde este su andamio, lo tengo clarinete: Trump lucha por lo suyo con aranceles y pragmatismo, mientras la UE nos sepulta en su fiebre fiscalista. PSOE, PP pueden seguir aplaudiendo el descalabro, pero los datos no engañan: o eliminamos impuestos y competimos, o nos quedamos atrás. La defensa económica no es un delito, es la lógica de quien protege su hogar. La UE, con su dogmatismo, es el problema. A ver si espabilamos, aunque aquí de entrada Sánchez presenta un vídeo y le dice a los empresarios que pidan otro ICO con la esperanza de que la fiesta sanchista la siga pagando Bruselas, vamos, como pasó con la pandemia y como pretende que suceda con la subida del gasto militar.

Feliz día de San Benito Massarari.

Españazuela a 4 de abril de 2025.

 

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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