
«Mentiras y más mentiras de esa ideología que nos llevan al desastre por haber relegado a los expertos a un segundo escalafón, por debajo de los tiranos»
Exaspera comprobar que la ideología psicópata y el tactismo político rige nuestras vidas, el sentido común, o el raciocinio, y anula el instinto de supervivencia de una mayoría entregada, una multitud de vecinos que en el caos inducido se divierten, bailan, juegan o se emborrachan. Una población, en definitiva, que relega la importancia vital de las cosas de comer para disfrutar de ese momento diferente que les brinda la incompetencia política y el nepotismo que rigen nuestros días.
Desasosiega, hasta la náusea, confirmar que no se trata solamente del gran apagón del que ya empezamos a conocer la causa, porque sufrimos las mismas imposiciones ideológicas además de en la energía eléctrica, en todos y cada uno de los renglones vitales. En la agricultura, la industria, en las relaciones laborales y hasta en los hábitos de nuestra alimentación.
Y enerva escuchar a la enchufada política decir que no va a dimitir porque en Red Eléctrica se hicieron las cosas bien mientras los palmeros subvencionados aseguran que somos un país magnífico porque tardamos poco tiempo en recuperar la luz. Mentiras y más mentiras, producto vacuo, pero ganador, de esa ideología que nos lleva al desastre por haber relegado a los expertos a un segundo escalafón, por debajo de los tiranos.
