España, el país de la burocracia. Por Patricia Rodríguez

España, el país de la burocracia. Fotografía de la autora.

«Ser autónomo en España es como correr una maratón con una mochila llena de formularios, y cada kilómetro alguien te cambia la normativa»

El 14 de enero se publicó el Real Decreto 10/2025, por el que se aprueba la nueva Clasificación Nacional de Actividades Económicas 2025 (CNAE-2025). La Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) es un sistema que organiza y codifica las diferentes actividades económicas que se desarrollan en un país. Se utiliza, entre otras cosas para las Estadísticas oficiales (INE, Seguridad Social, etc.), Registro de empresas y trámites fiscales y administrativos. 

Dicho Real Decreto señala lo siguiente: 

Desde la entrada en vigor de la CNAE-2009 el 1 de enero de 2009, la globalización y la digitalización han cambiado la forma en que muchas actividades proporcionan bienes y servicios. Hay actividades que han cobrado importancia en la economía mundial, europea y nacional, mientras que otras la han perdido. También se han producido cambios rápidos en el ámbito de las tecnologías de la información. Además, la mayor concienciación sobre el impacto de la economía en el medio ambiente ha dado lugar a actividades especializadas destinadas a protegerlo. En suma, desde 2009 la economía ha evolucionado y sufrido múltiples cambios. 

Este real decreto tiene por objeto aprobar la Clasificación Nacional de Actividades Económicas 2025 (denominada en lo sucesivo CNAE-2025), con el objetivo de actualizar dicha clasificación reflejando las nuevas actividades económicas que han sido posibles gracias a los avances estructurales, científicos y tecnológicos. 

A raíz de este cambio, todos los autónomos y empresas deberán comunicar su actividad, una vez más, por duplicado: por un lado, a la Seguridad Social (CNAE), y por otro, a Hacienda (código IAE), cada uno con su correspondiente código y cada vez que se inicie una nueva actividad. 

Como es habitual, esta actualización del CNAE llega acompañada de más trámites burocráticos que recaen sobre empresas, autónomos y, en su defecto, sobre sus gestorías o asesorías. En concreto, será obligatorio notificar a la Seguridad Social la conversión de la actividad a los nuevos CNAE 2025, lo que supone una sobrecarga de gestiones administrativas. Un trabajo que podría evitarse si las distintas administraciones cruzaran los datos entre ellas, ya que la información requerida por la Seguridad Social ya obra en poder de la Agencia Tributaria. 

Desde la pandemia, las empresas y autónomos están soportando una enorme carga administrativa, trasladada en gran parte a gestorías y asesorías, muchas veces sin posibilidad de cobrar por ese trabajo adicional. Desde gestionar los ERTE, solicitar la prestación por desempleo de los trabajadores, incorporar datos en las bases de datos del SEPE, prestaciones por cese de actividad durante la pandemia, hasta justificar posteriormente, con documentación ya existente en otras administraciones, todos esos procesos. A esto se suman nuevas obligaciones como informar sobre administradores y socios a la Seguridad Social, recibir notificaciones electrónicas fuera del horario laboral, incluidos domingos y festivos, sin derecho a desconexión digital, entre muchos otros ejemplos. 

Toda esta información ya está en manos de otras administraciones, pero al no compartirla entre ellas, se obliga a duplicar tareas, alimentando las bases de datos de cada organismo por separado a costa del esfuerzo de las asesorías. 

Tampoco se puede pasar por alto la avalancha de inspecciones, tanto de Trabajo como de la AEAT y las mutuas, que están sufriendo muchas empresas, dificultando aún más la labor de los asesores y generando errores por la excesiva carga de trabajo. 

Una vez más, el “Gobierno de la gente” parece maltratar a pymes, autónomos, asesorías y gestorías, algo difícil de entender si se tiene en cuenta el crecimiento del empleo público y los avances tecnológicos disponibles hoy en día. «Ser autónomo en España es como correr una maratón con una mochila llena de formularios, y cada kilómetro alguien te cambia la normativa«. «Montar una empresa es fácil… si sobrevives primero al laberinto de ventanillas, certificados y acrónimos imposibles«.

Patricia R. Corchado

Cacereña de nacimiento, diploma en Educación Primaria. Amante de la comunicación y la política. Articulista y colaboradora en distintos digitales y medios de comunicación como Edatv, minuto crucial y Denaes. Hoy en día uno de los pasos hacia la libertad es estar bien informado.

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