
«Hace unos ideas asistí a una conflagración incruenta en una clase en la que se impartía Historia de la Edad Moderna»
Nada que ver con la Revolución Francesa. El motivo de la trifulca se basó en las diferencias de criterio acerca de la temperatura que debe reflejar el dichoso termostato, con el fin de ofrecer una atmósfera adecuada. No llegó la sangre al río; tras unas arduas y agrias negociaciones, se llegó a un armisticio.
Una vez más he disfrutado del privilegio de pertenecer al “segmento de plata”. Esta situación me permite permanecer al margen de todo tipo de confrontaciones bajo el lema de que “para lo que me queda de estar en el convento…”.
Las cuotas de libertad se van ampliando con la edad. Con los años te encuentras en una situación en la que puedes decir y pensar lo que quieras sin temor al “que dirán” o “lo políticamente correcto”. Sin temor a perder el puesto o los privilegios. De hecho ya hace muchos años que tomé esta actitud y, desde entonces, cuando no se me permitía disentir, dimitía y listo. En alguna institución llegaron a llamarme “Dimitri” tras renunciar por tres veces al mismo “cargo”. Dimitir es bastante sano.
Cuando escribes trasmites tus pensamientos. Sin necesidad de que sean compartidos. Faltaría más. Haciendo uso de la libertad de expresar lo que piensas en cada momento. Estas ideas no tienen porqué coincidir con lo que piensan los lectores. Cuando me siento ante el ordenador procuro dejarme de análisis maniqueístas basados en el pasado o el futuro. Procuro centrarme en la actitud o aptitud actual que se desprende de los hechos. En el futuro Dios dirá.
Insisto en mi teoría de días pasados. Admiro el talento que trasmiten aquellos personajes a los que puedo juzgar por sus palabras o sus hechos. Por sus errores o sus virtudes. Y deseo la llegada de nuevos valores. Que se preocupen menos de parecer o prometer y más de hacer o intentar hacer. Aunque se equivoquen.
Me gusta debatir, no discutir; me gusta aprender de los demás; no recrearme en lo poco que domino. Así me va. Jamás seré un personaje, ni un VIP. Aspiro a ser yo. Pensar lo que digo y decir lo que pienso. Gente corriente.

