¡MUY BUENOS DÍAS!
Llegamos al jueves y como bien sabréis este día el saludo de la mañana es compartido con un colaborador o lector de esta revista digital. Hoy nos acompaña nuestro querido amigo El Gitano que dará rienda suelta a su imaginación contando lo que le transmite la obra de pintura que os ofrecemos.
Morgan Weistling. Alemania 1964. Ilustrador y pintor contemporáneo. Influenciado por su padre también artista, dibujaba sentado en su regazo con apenas dos años. Tras graduarse en la Escuela de Arte, fue contratado por la agencia de publicidad Bacon Reneric Design, creando carteles de cine para los grandes estudios de la industria cinematográfica. Tras dejar la ilustración, se dedicó plenamente a pintar al óleo y en cada uno de sus lienzos se puede apreciar pinceladas de una historia emergente, impregnada de vida, luz y color. Ha recibido infinidad de premios y distinciones.

«Médico rural» Por El Gitano
El pobre Juan nació ya enfermo. Siempre delicado, no podía levantarse por sí mismo del viejo catre, donde se pasaba el día aburrido y su única diversión era jugar un rato con su dulce hermana Andrea. Echaban las tardes con el veo veo o pintarrajeando en alguna hoja de papel que conseguía la pequeña en la escuela, o leyendo libros de aventuras que le hacían evadirse de su triste realidad.
Su madre Laura, maestra de profesión y devoción, le había enseñado todo lo que sabía, de ahí su apego por la lectura. Cuando dio a luz al pequeño, tuvo que renunciar a su bonita profesión para cuidar de él, que no le faltara nada de lo más esencial. Trabajaba en casa dando lecciones de refuerzo a los niños más pudientes del pueblo, cosiendo y aunque lo odiaba, era una buena ayuda para poder pagar las facturas y los remedios del viejo doctor Fran, que mal que bien aliviaban los dolores que le provocaban la maldita enfermedad incurable que azotaba al pobre.
La otra gran distracción de Juanito como le llamaban en casa, era clavar su mirada en la ventana, observar como volaban aquellos pájaros, soñando algún día con ser uno de ellos y poder disfrutar de esa libertad que anhelaba y que por desgracia para los que le amaban, aquella mañana de viernes en pleno verano, un ángel en forma de paloma blanca bajó del cielo a regalarle unas bonitas alas, y juntos volaron felices y sonrientes recorriendo ese cielo azul e infinito donde los dolores y las penas no tienen cabida, ¡Vuela pequeño vuela!
Que los que aquí quedamos llorando tu ausencia buscaremos la paz en aquel que te enseñó a volar.
¡Vuela pequeño vuela!
![]()
«Médico rural» Por Mila Soyyo
Médico del campo, cuantos pasos has cogido
marchaste en un caballo, volviste como te has ido
a caballo galopando, una llamada has tenido
la cabaña está cerca, tu destino es el camino.
El maletín va cargado con frascos, alicates, vendas
fórceps, otoscopio y espéculo; escalpelo y tijeras
martillo, lámpara, guantes y hasta unas pinzas lleva
por si tiene que curar la espina de una doncella.
El niño exagerado se agarra a la manta en frío
cuando el doctor toma pulso y el termómetro ha medido.
Los colores se le suben, su rostro está compungido
un sarampión lleva encima ¡No te asustes aún chiquillo!
La madre sabe de ello, ya lo cogió su Virtudes,
que se esconde detrás de ella por si se gana un soplillo
que por ser la más pequeña es la traviesa y risueña
mientras su hermano mayor tiende a ser el más diablillo.
El doctor acostumbrado a estas cosas de los niños
dice con cara seria al trasto de Abelardo:
Tres días en cama y estarás curadillo
¡No te toques rostro y cara o se verán los granillos!
Y el médico rural tan necesario,
vuelve a su casa pensando y sosegado
un día más y sin ningún calendario.
***
Quiero deciros que Tano nos escribe unas letras porque yo se lo he pedido; de hecho, no es precisamente su habilidad, pero no busco una habilidad en la escritura. Mi búsqueda va más allá, y es hacer aflorar los sentimientos, los sentidos, siendo estos los que realmente importan. Si Manuel Artero hubiera querido tener a un escritor o un poeta de alto nivel, yo no estaría en este pequeño pero «gran» rincón, donde os acompaño en cada despertar. Una vez dicho esto, agradeceros a los dos, vuestro sincero y humilde gesto.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso día. Recordar: Somos nosotros mismos cuando lo que hacemos evoca tu yo, con sencillez y naturalidad. Dejas de serlo cuando intentas aparentar lo que no eres. ¡Feliz jueves!
MMB


Gracias por sus artículos. No deje de publicarlos. Un saludo