Estética, ética y espiritualidad. Por José Crespo

Estética, ética y espiritualidad.

«Creo que debemos mirar un poco hacia Oriente, hacia nuestros sufridos hermanos católicos de las iglesias orientales y africanas»

Leía recientemente un post de alguien que mostraba su orgullo por la estética de los templos católicos, cosa que no comparto al cien por cien. No es lo mismo lo que te hace sentir un templo antiguo, ermita románica, un monasterio o una catedral gótica que ciertos templos difícilmente identificables como tales tanto por fuera como lamentablemente por dentro.

 

Me resulta raro escuchar a algún joven sacerdote criticar con cierto desprecio la misa tridentina pero he de remitirme a algo más serio todavía que la estética, como es la ética y sobre todo la espiritualidad difícil de encontrar cuando vemos en la puerta de los templos, e incluso en su suelo interior, esas manchas negras de chicles dejados caer como en una simple parada de autobús o en la puerta de un colegio.

 

Respeto a quienes les guste, pero escuchar guitarritas a ritmo de kumbayá o con música de Bob Dylan en la celebración de la Santa Misa no solamente no me gusta sino que me causa desagrado. Veo más espiritualidad, necesario y obligado recogimiento, llena mi corazón y siento que se eleva mi alma con un canto gregoriano,una entonación en latín, en griego, eslavo eucarístico o en arameo en vez de cancioncillas a golpe de guitarras con música de hace dos o tres décadas sacada de las listas de los 40 principales. Esa excitación interior que te eleva y te transporta viene aumentada por el olor a incienso, sin ahorrar en su consumo, añadido del humo de las velas de cera de abeja, clavadas en un plato de arena y no esos inventos de velas luminosas eléctricas y cobros por bizum.

En la Santa Misa

En ese sentido creo que debemos mirar un poco hacia Oriente, hacia nuestros sufridos hermanos católicos de las iglesias orientales, nuestros hermanos ortodoxos griegos y rusos aprendiendo a leer los iconos y nuestras imágenes para saber a quienes representan en sus símbolos y atributos. Llego a esta meditación viendo y escuchando lo que me envía un amigo relacionado con nuestros hermanos perseguidos y masacrados de Nigeria. Se trata de Enugu, en Nigeria, donde cantan el Credo en Latín y Canto Gregoriano durante la celebración eucarística de la Santa Misa.

 

Nigeria es el país donde más se persigue a los cristianos por parte de la falsa religión del amor y que incomprensiblemente tanto el papado como las altas jerarquías religiosas locales y regionales ignoran, porque se les cae el relato y el tinglado de la inmigración musulmana masiva a Occidente.

Los católicos nigerianos, y sobre todo nuestros hermanos ortodoxos griegos y rusos y nuestros hermanos católicos armenios, caldeos, coptos, sirios, maronitas y greco-melquitas, todos ellos ofrecen humilde reverencia al Señor como corresponde y no con las tristes y aburridas guitarras vaticanosegundistas que vulgarizan, quitan espiritualidad, protestantizan y empobrecen el Culto que debemos a Dios, comenzando por el saludo y recogimiento antes y al entrar al templo y no esos saludos de entrada y despedida hechos sin devoción, de pasada y que dan la impresión de que parece van con prisas.

En el interior de una iglesia oriental.

El futuro y ejemplo de la Iglesia está allí precisamente donde está perseguida tanto en África como en Oriente Medio, desde Turquía a Irán y la India. La sangre de los mártires, es la semilla de los nuevos Cristianos y con ello la Iglesia florece allá donde los mártires riegan la Fe con la sangre de su sacrificio. En Nigeria y Oriente Medio tenemos el ejemplo y es allí dónde debemos de asumir con ese ejemplo nuestro compromiso ético y encontrar en sus rituales la vuelta a la espiritualidad dormida.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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1 comentario

  1. Horacio Guillermo Vazquez Rivarola

    Totalmente de acuerdo… solo cuando tenemos el privilegio de compartir (incluso por redes, claro) una celebración litúrgica en las antípodas, somos conscientes de lo que significa ser CATÓLICOS: que nuestra religión siempre ha sido UNIVERSAL y que ESO es lo que tanto odio despierta… volver a nuestras raíces orientales es tan tierno como volver a la casa de los abuelos.. hagámoslo!!!

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