
«En definitiva, el último refugio está dentro de nosotros, allí podemos pensar, cambiar y hacernos libres o esclavos»
Pasamos por ese camino invisible que llamamos tiempo, a cada paso que damos nos desprendemos de algo y lo que es peor, de alguien.
Este verano de incendios recordé la frase de Martín Luther King: «O vivimos como hermanos o moriremos como idiotas».
Pueblos enteros quemados hasta los cimientos que sólo quedaran de ellos su recuerdo en un legajo, unas cartas y alguna piedra. Historias perdidas en espacios que fueron hogares, almacenes de grano, panaderías, tiendas o casas para los útiles de labranza, espacios llenos de vida que poco a poco se irán de la memoria, mientras el tiempo, impasible, continúa en el mismo sitio.
He vuelto a leer otra vez dos libros, LA DICTADURA INFINITA de Luís del Pino y ADIÓS A UN TIEMPO de Pío Moa.

La primera vez que leí la DICTADURA INFINITA, lo hice de un tirón (lo recomiendo), de principio a fin, ahora me centro en capítulos sin un orden, cada uno tiene vida por sí sólo, aunque así recuerdo los eslabones de esa cadena.
Pongo un ejemplo del siglo pasado; La traición siempre ha sido un continuo aliado de la ambición o la cobardía.
Cuenta Luis del Pino en la página 180 de la DICTADURA INFINITA, lo siguiente:
- El 30 de septiembre de 1938, Francia e Inglaterra traicionan a Checoslovaquia, aceptando que la Alemania nazi se anexione la región de los Sudetes.
- El 9 de noviembre (sólo 40 días después de esa cesión), Hitler pone en marcha un pogromo generalizado y comienza con las detenciones en masa de judíos. Las noticias de ese pogromo llegaron a todos los países occidentales.
- El 6 de diciembre (sólo 27 días después del pogromo), Francia firma, de todos modos, un pacto de no agresión con la Alemania de Hitler.
¿Les parece a ustedes suficiente envilecimiento? Pues la cosa no acaba ahí.
De hecho, las potencias occidentales le consintieron a Hitler otras dos anexiones más después del Tratado de Múnich y de la Noche de los Cristales Rotos:
- La anexión de Bohemia y Moravia (lo que quedaba de la Checoslovaquia libre) el 16 de marzo de 1939.
- La anexión del territorio lituano de Memel (que había sido arrebatado a Alemania en el Tratado de Versalles) seis días después, el 22 de marzo.

LA DICTADURA INFINITA es un ensayo, diría que imprescindible para entender la evolución e involución continua de la humanidad, que Luis del Pino explica con multitud de ejemplos bien documentados, escrito de forma amena y atractiva. Sólo en una frase en la portada refleja el continuo declive de todas las civilizaciones, después de una aparente e irreversible evolución.
Dicha frase que destaca en la portada afirma; “La Evolución autoritaria de un Occidente cobarde y cansado de sí mismo “. Desde el principio de los tiempos fue siempre así, ahora le toca a Occidente.

Después de reflexionar sobre el contenido de la DICTADURA INFINITA, no me extraña que el autor haya llegado a esa conclusión. Muchos Imperios han desaparecido, como ejemplo tenemos que acordarnos del Imperio Aqueménida, que se extendió por Irán, Irak, Turkmenistán, Turquía, Rusia, Chipre, Siria, Líbano, Palestina, Gracia, Bulgaria, Ucrania, Rumanía, Arabia Saudí, India, Jordania y Egipto. Las grandes conquistas y la ambición de Ciro El Grande ¿Se imaginan la dictadura de la que está considerada la primera superpotencia del mundo que hubo? Pero ¿Quién se acuerda ya del Imperio Aqueménida? Que alcanzó tras más conquistas, su máximo esplendor con Darío El Grande en el año 521-486 a. C y llegó hasta Sudán y Asia Central.

Así como el Imperio HITITA en la Edad de Bronce en 1750 a.C. y muchos más, éstos y otros muchos imperios con ánimo de poder y dominio como las dinastías Chinas Quin y Han o el Imperio Arcadio, y muchos más constituyeron, continúan hoy otros, auténticas dictaduras infinitas en este minúsculo planeta, donde morimos como idiotas por no aprender a vivir como hermanos. Y creamos refugios, dónde primero se cavaron trincheras.
La lectura de ese libro es un refugio que te hace consciente de la estúpida sumisión a poderes de pueblos que permiten ser robados y mermados en su libertad para implantar, aunque sea a sangre y fuego, las insaciables ambiciones de conquistadores y sus dictaduras.

Otro refugio lo encontré en el libro de Pío Moa, ADIÓS A UN TIEMPO. Me descubro ante lo que afirmaba Einstein “Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio o se cambie de opinión” y un servidor añade, por mucho que se lo demuestre.
También el desaparecido profesor y político Eduardo Punset (q.e.d) , ¿Recuerdan en la tele el programa Redes…?, «que tenía en gran estima y consideración a un alumno muy inteligente, al cual visitó en Estados Unidos, y que después de demostrarle lo equivocado de sus ideas, permaneció impasible».

En ADIÓS A UN TIEMPO de Pío Moa, encontré a un niño que crece y vive una realidad por la que pasamos todos, el mundo de Pío Moa es distinto. Pero sus observaciones, sus aventuras y la evolución de su juventud, me hizo pensar en la mía propia, el entorno diferente pero su capacidad de observación y sus comentarios, hacen que quien tenga la suerte de leer su libro, va a volver a tener sensaciones propias a través de los ojos y la indudable dotes de un joven Pío .
De la página 221, extraigo este comentario del autor de ADIÓS A UN TIEMPO:
La memoria, mil veces se ha dicho, engaña. Nuestros deseos y vanidades la afectan, pero también es cierto que no engaña a todos por igual. Aun así, la edad suele debilitarla y volverla fragmentaria. De pronto una canción, una cara, un olor, nos devuelve con intensidad escenas o sucesos perdidos en la bruma de la mente. A un servidor- supongo que a casi todo el mundo, según va pasando de la madurez-, esto le ocurre cada vez más y le asalta el temor de que los recuerdos se pierdan o confundan más de la cuenta.

Y subrayo, que siendo un libro aparentemente auto-biográfico, no es para nada sólo eso, las aventuras y desventuras vividas realmente por el veterano y “joven” escritor, te hacen vivir y sentir a su lado tus propias vivencias, las del lector, algo increíble, aunque nuestros recuerdos sean diferentes.
Fuimos al puerto de Vigo con él, hicimos el Camino de Santiago, que aunque no tenga similitud, me recuerda mis andanzas por la Serranía de Ronda.
En definitiva, el último refugio está dentro de nosotros, allí podemos pensar, cambiar y hacernos libres o esclavos.
Estos libros nos ayudan y son entretenidísimos. He aprendido, disfrutado, padecido muchas emociones.
Sólo me queda darle las gracias a Don Pío Moa, por contarnos entre otras anécdotas divertidas e interesantes, cómo viajó por gran parte de Europa, pintando la Sirenita de Copenhague y a Don Luis del Pino por habernos puesto a cada uno, en nuestro lugar de la HISTORIA, con mayúsculas.

