
«Desde el antiguo congreso, hoy reconvertido en antro, los mismos de siempre están fraguando la misma tragedia que provocaron en 1936»
En estos momentos, donde la democracia está siendo cuestionada, el pensamiento libre cercenado, la palabra amenazada, y la libertad puesta en peligro por el gobierno sanchista, hora es de plantarse y decir ¡basta! aunque el eco que produzcan nuestras protestas quede silenciado por la inercia de nuestra incierta realidad.
Mientras Pedro Sánchez sigue cayendo como un fardo huesudo por el precipicio de su corrupción, mientras sus invectivas y amenazas ensombrecen nuestra convivencia, mientras este tramposo de manual es conocido internacionalmente como el paria embustero que es, mientras su descrédito no para de crecer al amparo de sus continuos escándalos, crece sin freno la corrupción que como una mortaja siniestra envuelve su fantasmagórica figura.
En democracia el congreso de los diputados no debería pertenecer a ningún partido, ni persona particular, ni banda criminal organizada alguna, si fuese así no sería un congreso democrático, sería lo que estamos viendo ahora, un antro infecto reconvertido en sauna sabiniana.
El congreso debería pertenecer solamente a la ciudadanía, que libremente con su voto escoge a sus representantes. Ninguna democracia tiene apellidos, ni nombres rimbombantes, ni forajidos que desde sus cubiles en el extranjero impongan su apestosa doctrina. En el congreso español la traición la indecencia y la corrupción no deberían tener escaño, y mucho menos sentarse en el banco azul.
En democracia solo existen ciudadanos libres e iguales ante la ley, no bandas criminales organizadas que amparados en sus cargos se dedican a esquilmar los bienes de la nación. Más claro aún, si no se hubiera derogado la ley de vagos y maleantes, a más de la mitad de este antro se la podría haber aplicado con toda naturalidad.
Digo debería, porque en nuestro caso no lo es, esta especie de antro regentado por un sátrapa, dirigido por una sectaria pasada de sumisión, a veces por un lacayo malencarado obtuso y cerril, donde sicarios y esbirros aplauden con repugnante fruición los mugidos de su amo, no es un congreso digno, es otra cosa, es un redil para borregazos. Por tanto, este congreso venido a menos, no reúne ninguna condición indispensable para ser un congreso digno de ser llamado democrático.
¿Qué clase de burdel, o sauna sabiniana, ha pensado su presidenta que es el antro que preside? Ignorando con ademanes autoritarios el reglamento del mismo, en el que su jefe nunca responde a la oposición en la humorísticamente llamada “sesión de control al gobierno”. La izquierda nunca fue democrática, en el mejor de los casos solo fue su verdugo.
Borrar la palabra de la oposición, del diario de sesiones, y retorcer el reglamento hasta dejarlo tan enguarrado como sus conciencias, es lo habitual. Hay más dignidad en una jinetera cubana, ellas lo hacen por hambre, que en la “presidencia” compartida a pachas con la chusma que le apoya, sostiene y avala.
Este congreso, se constituyó en sauna sabiniana, sórdida escabrosa y barata, desde el principio del mandato de Pedro Sánchez. Burdel infecto y tercermundista, cada vez que las bandas organizadas de la izquierda extrema pactan seguir desguazando a España con total impunidad.
Entre sus muros pernocta la traición, el saqueo organizado, la entrega de soberanía, el sectarismo más homicida, la chulería, los enjuagues, las mentiras, el terrorismo blanqueado y el odio a lo común, que es España. Y lo que es peor, el mismo odio por el rival político que había en la España de 1936. La izquierda sigue la senda emprendida hace casi noventa años por otros criminales, incansable sectaria y totalitaria, rabiosa ante la libertad, piafante ante la democracia.
Estas jaurías de hienas hambrientas exudan el mismo odio que sus ancestros políticos en la guerra civil, no verán en ellos un solo ápice de decencia, ni una brizna de dignidad, ni el más pequeño atisbo de tolerancia. A su lado los gánsteres de Chicago eran hermanas de la caridad, a su sombra solo crecerá herrumbre, bajo sus botas solo habrá hambre muerte y orfandad democrática.
A Santiago Abascal le han vuelto a amputar la palabra, cuando acabó de llamar traidor indecente y corrupto a Pedro Sánchez, palabras que hago mías, como no podía ser de otra forma. En la España que está fabricando Sánchez decir la verdad será delito, callarse será obligatorio, morirse accidentalmente, la única forma de soñar con la libertad.
Mientras las vacas sagradas de la desinformación al servicio del que les paga escupen fuego real desde sus cubiles, sus meritorios llaman perra judía a la concejala del PP Andrea Levy. Mientras las ratas al servicio de los intereses de ETA dinamitan la Vuelta ciclista a España amparados en la inacción del gobierno, un sicario podemita de Murcia llama a practicar el tiro al “fachón”, refiriéndose a los militantes de VOX.
Corren malos tiempos para todos los españoles, para los que no votaron a este indeseable, ni para los que, en base a engaños, o a su estúpido sectarismo, lo hicieron. Esta especie de burdel donde se permite todo a unos, y se prohíbe todo a otros, no es el congreso que nos merecemos, es la misma táctica con la que los soviéticos convirtieron su antiguo parlamento en la Lubianka putiniana que es hoy, donde la democracia sigue momificada.
Desde el antiguo congreso, hoy reconvertido en antro, los mismos de siempre están fraguando la misma tragedia que provocaron en 1936. Qué a nadie le quepa duda, deshumanizar al contrario es el primer paso, hacerse con el poder sin permitir el relevo democrático de la oposición, el segundo, provocar un estallido social presumiblemente parecido al del 11-M, será el tercero. La historia es tan predecible, como tercos los que quieren falsificarla.
Esta especie de fosa séptica, antes congreso, donde la muerte tiene escaños, el golpismo da lecciones de democracia, el supremacismo mira a España con desprecio, y la izquierda extrema compiten entre sí, a ver quién es más bolivariano, no es un congreso ni nada que se le parezca, es una especie de antro cutre y vulgar.
¡Viva la libertad!
¡Viva España!

