
«La vuelta al mundo en un dedal (Capítulo 23): ¡Oh, qué dolor; qué aflicción; qué pena: la Borràs perdió su condición de diputada!»
(a)
¡Oh, qué dolor; qué aflicción; qué pena:
la Borràs perdió su condición de diputada!
¡Cómo se pudo perpetrar tamaña putada
si apenas fue condenada
a unos pocos años de trena!
¡’Junts’, en pleno, llora su desconsuelo!
(b)
¡El Parlament languidece con su ausencia:
cuán solo y triste se quedará sin su presencia,
ella, que lo iluminaba… como el astro rey del cielo!
¡Día amargo! ¡Jornada de severo luto en Cat:
se nos va la alegría y toda la gracia separatista!
(c)
Con su donaire y su fluido verbo -¡pura poesía!-
nos hizo sentir que todavía existía
-en esta cosa sosa y rancia que es España-
«un poble noble, íntegre… i amb dignitat»!
¡Oh, Laura, Laura: sin tu fe, tu impulso y tu constancia,
en qué poco se nos queda la esperanza!
(d)
¡Como que uno siente ya el propio suicidio
como el único camino… hacia la libertad!
¡Malditos españolistas: aunque sea a golpes de estelada,
te juro, Laura, que con todos ellos hemos de acabar;
y uno de los mástiles sabré, sin duda, afilar,
para vengarte con honda puñalada!
(e)
¡Por ti, querida amiga! ¡Por nuestra bella sardana!
¡Por «el pa amb tomàquet… y la butifarra!»
¡Por «El cant dels ocells»! ¡Por ‘La Moreneta’! ¡Por Cat! «
¡I prou ja d’ històries: s´ha acabat!»
(En verdad, fue el más trágico de los días:
cuentan que el más dulce ruiseñor canoro
(f)
se posó en la cumbre de ‘La Sagrada Familia’;
y, luego de gorjear la más sublime melodía,
se quedó de repente en vilo… y cayó a plomo
contra el asfalto, quedando hecho una porquería.
¡Pobre pajarillo: aún me parece oír los lloros
y lamentos de los transeúntes que allí había!
(g)
Acaso lo lleven a enterrar
donde la tumba de Pau Casals:
¡ambos regalaron su música a Cat
con excelsa maestría!
¡Pero quién tan elevadas cosas
comprender alguna vez podría
sino un corazón aromado de rosas,
el alma noble y pura de un separatista!
¡Como la tuya, Laura, amiga!)

