
«Zapatero legitimó su proyecto político y hoy sus herederos gobiernan en España mientras las víctimas quedan en el olvido»
Estamos conociendo, a través de diversos medios de comunicación, informaciones que confirman lo que muchos sospechaban.
Según relatan estos medios, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero prometió a ETA una «disminución palpable» de la presencia policial y de los controles en el País Vasco una vez que la banda terrorista anunciase el alto el fuego permanente, así como el fin de las detenciones de sus comandos, salvo en casos muy específicos como «robos de coches, atracos y homicidios».
Así se lo transmitió el socialista Jesús Eguiguren a su interlocutor etarra, Josu Ternera, en una de las conversaciones de Ginebra previas a la tregua declarada el 22 de marzo de 2006.
Las tres cesiones del jefe del Ejecutivo que aparecen en las actas secretas —y que publica The Objective— dicen textualmente:
-
«La disminución palpable de la presencia policial (controles, etc.), así como la desaparición de presiones policiales relacionadas con las actividades políticas de la izquierda abertzale. Se entiende que las fuerzas policiales continuarán su trabajo normal en cuanto a actividades delictivas (robos de coches, atracos, homicidios, etc.).»
-
«Aceptar de facto que Batasuna y otras organizaciones de la izquierda abertzale puedan desarrollar una vida política.»
-
«No realizar detenciones por parte de la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Ertzaintza ni las fuerzas de seguridad francesas, salvo lo especificado en el punto 1). En este sentido se acordó que un plazo de 7 a 10 días sería necesario para que el Gobierno pueda implementar esta garantía.»
Además, este mismo periódico trasladaba que el Gobierno de Zapatero intentó frenar la detención de trece miembros de la red de extorsión de ETA a finales de junio de 2006, cuando apenas habían pasado tres meses del inicio del alto el fuego permanente de la organización terrorista. Así lo admitió el negociador del Ejecutivo, Jesús Eguiguren, en una reunión en Ginebra, en la que culpó al entonces juez instructor de la Audiencia Nacional —y actual ministro del Interior—, Fernando Grande-Marlaska, de poner en peligro las negociaciones.
Por si fuera poco, según The Objective, el interlocutor del Gobierno reprochó a ETA que siguiese enviando cartas de extorsión pese a la tregua.
«El ministro (Rubalcaba) tiene un montón de cartas que no ha hecho públicas. Sabiendo que se pide dinero, decimos que no consta que se pide», confesó sobre unos hechos desconocidos hasta ahora.
Es más: la delegación gubernamental se comprometió a buscar soluciones para la «financiación» de la organización terrorista, llegando a citar como cobertura una organización internacional.
«El Gobierno entiende que el envío de las cartas es un incumplimiento de lo acordado. Dicen que aunque la amenaza no sea explícita, solo el hecho del sello de la Organización es suficiente para que la gente se asuste y lo considere una amenaza real. Añaden que si el problema es el dinero, siempre se puede arreglar por medio de una organización internacional», anotó ETA sobre el ofrecimiento de los delegados de Zapatero.
Ante esto, con más motivo afirmo: ETA no ha sido derrotada. El Gobierno y el Estado de derecho cedieron de manera brutal ante los terroristas y les dieron la victoria.
La mentira de que el proyecto de ETA no sigue vigente es el auténtico enemigo de la verdad y de la libertad en España.
ETA no ha sido derrotada porque hoy tiene miles de concejales, es alternativa de gobierno en el País Vasco y cogobierna España. El desarme de ETA fue una teatralización ridícula, un falso proceso de paz que legitimó el proyecto político de ruptura de la banda.
Repito: es mentira la derrota de ETA.
El proyecto de ruptura está más desarrollado que nunca, porque se permitió que ETA venciera. ETA no necesita matar porque ya está en política. Su disolución fue solo una transformación para fortalecer sus objetivos. No matan, pero el proyecto de ruptura sigue vivo y fortalecido. Por eso decir que ETA ha sido derrotada es una falacia.
La estrategia de ETA fue clara: «Tú dejas de matar y yo transformo España». Y algún día podrás alcanzar el poder mediante tu proyecto político.
Todo este proceso ha sido un riesgo y una temeridad. Quienes se creyeron muy listos, pensando que podían engañar a ETA y al conjunto de los españoles, han acabado engañándonos a todos.
Lo que vamos conociendo es una gran obra de teatro con muchos actores. El resultado es que las víctimas hemos sido olvidadas y arrinconadas, mientras los terroristas han ganado porque se lo han permitido. Hoy están cogobernando España y avanzando en su proyecto de ruptura.
Es una auténtica vergüenza lo que ha pasado. Y más pronto que tarde veremos a ETA gobernando el País Vasco.
¿Y para esto tantos asesinados, tantos heridos y tanta gente obligada a abandonar mi tierra?
Me siento traicionado, humillado y derrotado.
Eso sí: mientras me quede un aliento de vida seguiré luchando por la memoria, la dignidad, la verdad y la justicia de las víctimas del terrorismo.
Es difícil, pero hay que seguir luchando.
Siempre con las víctimas del terrorismo.
