¡MUY BUENOS DÍAS!
Comenzamos la mañana de este martes en La Paseata, con tres obras de pintura de un artista cuyo estilo es surrealista, encontrándome al contemplar sus obras una vivencia, un canto callado en mi interior, que provoca contarlo con unas letras.
Llevaba un tiempo sin subir varias obras de un autor, pero hoy me apetecía. Dado que tengo su autorización para poder hacerlo, voy a explayarme con vuestro permiso, siendo importante para mí vuestra visión y lectura. He de deciros que en cada pintura he encontrado distintas alternativas en su interpretación.
Ricardo Fernández Ortega. Durango ( México) 1971. Su pasión por la pintura se remonta a su niñez. cursó en cierta medida Artes Visuales en la Escuela de Escultura y Pintura Artesanal de la Universidad Juárez en el Estado de Durango. Continuando su formación en talleres con los maestros Benjamín Domínguez, Enrique Estrada y Daniel Lezama, entre otros. En sus obras existe una fusión entre lo clásico y lo moderno haciendo que te sumerjas en un mundo irreal y sin embargo, contienen sus pinturas tanta realidad como cada uno tenga la posibilidad de captarla al observar sus pinturas. La figura femenina surge en sus cuadros, aunque personalmente creo que puede existir la interpretación viendo tan sólo al ser humano. Óleo. Exposiciones individuales y colectivas, en México y en el extranjero.

«Casa de la luz»
Es quizá mi barca de piedra o madera
se queda en la duda, así a media luz
navego entre aguas y tierra extranjera
me dejo llevar, buscando el trasluz.
Son mis manos las que guían la llama
prendida en cenizas de mi corazón
contemplo el camino, me rindo a la suerte
esperando allí verte, no olvides nuestra pasión.

«El frío de dentro»
Quiero salir de esta armadura
Adentro me atrapa, me asfixia, me abruma.
Quiero romper con todo en pedazos
no hay frío en mi cuerpo, está tan helado.
Unos muros son contención
no soy dueña de mi señor;
la armadura es vacilación
mi castillo es la perdición.
Quiero ser libre, me angustia el fracaso
sintiéndome esclava de un ser que no amo.
Quiero soltar, no suelto y agarro
sufriendo en mi piel, sufriendo en mi rostro.

«El silencio»
Nada que perturbe mi cuerpo mortal
desnuda entre bronce, pudiendo escuchar…
Es mi sentido, el oído pendiente,
está vivo y se ha enrojecido
buscando el descanso en mi yo,
una parte fuerte, la otra de cristal.
Es el sueño el que anuncia palabras
en silencio, te oigo me hablas
y aquí relajada, no muestro mis armas
sencillamente, soy yo, mujer.
***
Aquí pongo fin, aunque antes quiero dedicar este saludo de la mañana, así como agradecer al autor de estas obras, Ricardo Fernández Ortega, su aprobación para poder mostrarlas. También agradezco a Manuel Artero, el dejarme hacer lo que me gusta, sin restricciones.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso martes y antes de marcharme os diré que la importancia de ser uno mismo, reside en no importarte lo que creas que otros pueden ver en ti.
MMB

