Conversaciones en el andamio: 2027. Odisea española. Por Francisco Gómez Valencia

Odisea española.

«Es de ingenuos pensar que Sánchez arrojará la cuchara por el hecho de no poder legislar. Se fumará un puro, pues el Congreso se la pela»

Ahora sí que sí. Es más, es que de eso mismo no dijo «ni mu» la diputada y portavoz de Juntos por Cataluña Míriam Nogueras frente a la prensa del Congreso. —¡Hasta aquí!— cuenta que ha llegado la legislatura. Y no le faltaría del todo razón si no fuéramos Españazuela y ella a su vez de ese pequeño país conocido como Catalonia (como dijo el entrenador y «vendeburras» Pepe Guardiola). Algo que no cuadraba desde el principio (me refiero al pacto con la extrema derecha catalana y llevamos más de 2 años así) no podía alargarse mucho más. Analizados los personajes, a mi no me parecía tan difícil que ambos especímenes pudieran llegar a entenderse sin necesidad de reunirse ni fotografiarse, otra cosa es que el encomiable trabajo del Estado inmune al virus del «sanchismo», les haya fastidiado los planes, así que: ¡Vivan los jueces y la Guardia Civil!

Sin duda el Gobierno y el PSOE me da la sensación de que eran desde el principio muy conscientes de que todo lo que lograran colar con la anterior geometría parlamentaria, sería un auténtico lujazo. Quedan muchas leyes «sanchistas y yolandísimas» —más de 50— en el aire pero que nadie piense que en ningún caso los socialistas y los comunistas se pondrán mínimamente nerviosos. Lo más importante ya está en vigor y deberá ser derogado si queremos recuperar cierta normalidad «rajoyista», pero ¿harán lo propio las CCAA? ¿Derogarán las versiones adaptadas a las políticas de izquierdas aplicadas vigentemente? Veremos, aunque me cuesta creerlo.

Intercambiaba opiniones con un tuitero, y este me echaba en cara que yo hubiera afirmado que el Gobierno seguirá intentando gobernar a base de Decretos Leyes. El muy sabiondo me recordaba que estos aunque sean aprobados en el Consejo de Ministros, no prosperarían en el Congreso. El mi pobre no entiende de qué va esto y me explico. En primer lugar el Gobierno seguirá elaborando decretos y una vez planteados a la cámara baja, seguirá como hasta ahora negociándolos con todas las fuerzas políticas menos VOX al margen de que salgan o no adelante, pues para eso se declaran antifascistas (eso también es gobernar). Que logran una mayoría simple (cualquiera) pues para adelante. ¿Que no? Pues al cajón y a echar la culpa de todo al PP (eso también es gobernar).

Nogueras

En segundo lugar, el PSOE conoce de sobra que siempre está el PP como último recurso, sabiendo que les tienen cogida la medida como tantas y tantas veces se ha comprobado, bien por afinidad en cuanto a los términos presentados, o por errores en las votaciones previamente pactados a título individual. 

¿Recuerdan? Lo que afirmo sucedió (más que probablemente) con el diputado pepero por Extremadura que se “equivocó” votando a favor de la reforma laboral de Yolanda Díaz en los tiempos de Pablo Casado. Como se supo después, gracias a ese supuesto error el susodicho, Alberto Casero llegó a un acuerdo con la «Fiscalía de quién depende», evitando de esta manera entrar en prisión, pues estaba acusado en firme por  malversar con fondos públicos durante el tiempo que ejerció como alcalde de Trujillo (eso también es gobernar).

Es de ingenuos pensar que Sánchez arrojará la cuchara por el hecho de no poder legislar. Ya lo dijo hace no tanto tiempo ante su comité federal: —si hay que gobernar de espaldas al legislativo, se hará —y se fumará un puro, pues el Congreso se la pela, ¿o es que acaso no es verdad?

Su relato está muy claro: ellos demostrarán por fin con hechos que ya no fructifican las negociaciones con Puigdemont y además llegado el momento hasta se pondrán una medallita por ello, aunque a escondidas  lo intenten con todas sus fuerzas. Además, cada vez que pierdan a sabiendas una votación menor (pues las importantes no las presentarán como ya ha sucedido), acusarán al PP de bloquear la legislatura, mientras que se felicitarán por sus buenos datos macroeconómicos, por los buenos resultados del IBEX, y por sus cifras trucadas del paro avaladas por los sindicatos de clase a su servicio, reafirmando su tan ansiada paz social conseguida gracias a sus políticas socialistas en vigor. 

Salvador Illa

La paz social.

Salvador Illa en Cataluña se dedica a hacer lo mismo que ha hecho hasta ahora Sánchez. El criminal exministro de Sanidad, gobierna Cataluña sacando adelante decretos gracias al apoyo de ERC y Podemos (eso también es gobernar). ¿Al resto de CCAA socialistas acaso les ven protestar? No, y al no haber Presupuestos Generales del Estado actualizados a las necesidades del momento, las comunidades del PP al mismo tiempo seguirán en cierto modo maniatadas financieramente. Total: todos más pobres. Socialismo puro y duro. 

En fin, que lo único positivo de todo esto es que la Ley Bolaños y la Ley Begoña parece (más nos vale) que se quedarán en agua de borrajas, aunque no olviden que Puigdemont es mucho Puigdemont y Sánchez al estar herido de muerte —políticamente hablando— más de lo mismo, así que yo no descartaría acuerdos puntuales mientras de alguna manera los «indepes catalanoides» puedan seguir trincando de vez en cuando, básicamente porque «la pela es la pela» y Cataluña y España les importan un guano. 

¡Anda que no: ponle peguitas para ser viernes!

Feliz día de San Ernesto.

Españazuela a 7 de noviembre de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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