España “despega”, pero se deja en tierra a las familias. Por Fernando M. Gracia

Se deja en tierra a las familias…

«Los salarios reales continúan estancados. Y los precios de vivienda, energía y alimentación han subido más que casi cualquier mejora salarial»

Se repite estos días un mantra institucional de que España será la economía que más crezca de la eurozona hasta 2027. Lo afirman informes oficiales y lo celebran los portavoces con entusiasmo. Pero mientras tanto, las familias, que son quienes viven en la economía real, no en la estadística, siguen ajustándose el cinturón. Surge entonces la pregunta que muchos se hacen en voz baja ¿cómo puede un país “crecer” mientras su gente siente que vive peor? 

La respuesta es sencilla, aunque políticamente incómoda, y es que crecer no es lo mismo que prosperar. Y ahí empieza la paradoja. 

El famoso crecimiento del que habla la Comisión Europea se mide a través del PIB, que no es más que la suma del valor de todos los bienes y servicios que produce un país. Un indicador útil, sí, pero no mide bienestar, ni calidad de vida, ni capacidad de ahorro, ni salarios reales. Puede subir, aunque tú bajes. Es exactamente lo que está ocurriendo. 

El PIB español crece empujado por factores que inflan la cifra, pero no el bolsillo. El primero es el turismo, que genera mucho movimiento económico, pero sueldos modestos y alta temporalidad. El segundo, el aumento de la población gracias a la inmigración, que eleva el tamaño total de la economía, aunque el PIB per cápita, la parte del pastel que toca a cada persona apenas mejora. Y el tercero, la inflación, que encarece todo y, paradójicamente, hace que el PIB nominal suba, aunque la gente pierda poder adquisitivo. Es decir, que crecemos… porque todo es más caro. Negocio redondo. 

A ello se suman los fondos europeos Next Generation, que aumentan la inversión pública y, por tanto, el PIB. Pero estas ayudas tienen un efecto muy lento sobre la economía doméstica. Llegan a empresas, infraestructuras y proyectos de digitalización, no a la cesta de la compra. 

Mientras tanto, los salarios reales, es decir, los salarios ajustados a la inflación continúan estancados. Y los precios de vivienda, energía y alimentación han subido más que casi cualquier mejora salarial. De ahí que muchas familias tengan la sensación de que la macroeconomía vive en un país distinto al suyo, o que les mienten sin más. 

En cuanto al contexto europeo, conviene aclarar otro concepto, y es que crecer más que los demás no significa crecer mucho, sino simplemente crecer más que economías que están prácticamente paradas. Alemania roza la recesión, Francia avanza a un ritmo débil e Italia lleva años estancada. En ese paisaje, liderar la tabla no es una medalla olímpica, es una comparación en un entorno deprimido. Pero con todo comparar el crecimiento del PIB del 0,2 % de Alemania con el 2,8 % de España en términos de cantidades absolutas puede avocarnos a grandes sorpresas.  

Otro elemento que las familias sí perciben, mucho más que el PIB, es la presión fiscal efectiva. No hace falta tocar impuestos para que pagues más. Basta con no deflactar el IRPF, un concepto que significa ajustar los tramos del impuesto a la inflación. Al no hacerlo, pagas más simplemente porque los precios suben, aunque tu salario real no mejore. Y, por si fuera poco, también han aumentado las cotizaciones y algunos impuestos indirectos. 

El resultado es claro, efectivamente se recauda más, pero la gente vive peor. El Estado crece más que las familias. De hecho, es de las pocas cosas que crecen con seguridad además de la sensación de tomadura de pelo que tiene ya la ciudadanía, y por qué no decirlo, de “cabreo”. 

Por eso, cuando Bruselas anuncia que España “arrasará en Europa”, muchos ciudadanos levantan la ceja. No porque no entiendan la economía, sino precisamente porque la entienden desde su experiencia diaria, que es la más fiable, esto es, lo que queda del sueldo el día 28, lo que cuesta llenar el carro de la compra, lo que se encarece la hipoteca, lo difícil que es ahorrar algún euro al mes. 

La economía puede subir en los gráficos, pero si no sube la vida de la gente, el crecimiento es un espejismo estadístico. 

España puede liderar la eurozona, sí. Pero mientras ese liderazgo deje en tierra a las familias, seguirá siendo un éxito que se celebra arriba… y que no despega abajo. 

 

             

Fernando M. Gracia Climent

Porque pienso que la humanidad no se divide en gente de derechas y gente de izquierdas, hombres y mujeres,... se divide en buenas y malas personas, escribo desde el corazón pero siempre usando la cabeza. Músico, lector compulsivo, historiófilo, proyecto de escritor, cinéfilo impenitente y Alférez de España.

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