
«Los políticos de la izquierda española parecen sacados de un tebeo y por ello pensaron que, si ahora ocupamos el poder, lo que hay que hacer es robar»
Los políticos de la izquierda española parecen sacados de un tebeo o de una opereta divertida y verbenera. Sería de verdad así, si no fuera porque, el robo, la usura, el desfalco, la prevaricación y un largo etcétera de despropósitos, unidos a la cara durísima de algunos políticos de algún partido, que dice ser de izquierdas, no tiene límite. Será que han considerado, motu proprio, que por ser de izquierdas han sido, son y serán pobres y eso les da derecho a actuar de manera asilvestrada frente al resto del pueblo, que mal que bien, asiste a todo este tinglado pacientemente, atónito, sin darle demasiada importancia y con un escepticismo de antología.
Lo que está claro es que muchos, de estos políticos, tras haber pasado por el poder piensan que, ya no será imprescindible ser pobre, por ser de izquierdas. Porque deben pensar que las fortunas se han hecho con política y engaño al pueblo y no como de verdad es. Se han hecho la mayoría, con trabajo, mucho trabajo y algo de suerte. Es por esto por lo que pensaron que, si ahora ocupamos el poder, lo que hay que hacer es robar.
Desde que ya en el primer gobierno de Felipe González empezaron a surgir, como setas los asuntos de Filesa, Malesa, Time Export, no ha habido tregua. Gobierno de Izquierdas, que llega, llegó o llegara, si nadie lo remedia antes, al poder, acaba corrompiéndose desde sus altos cargos.
Cada día nos despertamos con alguna nueva jugarreta, desestabilizadora de lo que era, hasta ahora, una democracia casi perfecta. Así parece haber sido desde el año setenta y ocho del siglo pasado, en que yo tuve el placer y honor de votar la Constitución. Puedo asegurar, muy al contrario de lo que dicen y piensan algunos, que sí, que Franco está más que muerto que carracuca y enterrado, lo sé porque el día en que murió yo estaba de guardia, como soldado, en la puerta de ministro del Ministerio del Aire.
A las cinco de la mañana, aproximadamente, las radios dieron la noticia de que su excelencia el generalísimo Don Francisco Franco Bahamonde a fallecido. Seguida de una llamada del teniente de guardia, con una simple orden, cierren las puertas, pónganse la ropa de camuflaje, cobertor azul oscuro de casco incluido y las armas en prevengan. Tras esto un: “si ven algún tumulto y si hay pretensión por parte de algunas personas de entrar o de asaltar el ministerio, disparen a matar”. Esto hoy en día sería imposible, afortunadamente para todos.
Y es por esto por lo que comenzaba diciendo que: Los políticos de la izquierda española parecen sacados de un tebeo o de una opereta divertida y verbenera. Sería de verdad así, si no fuera porque, el robo, la usura, el desfalco, la prevaricación y un largo etcétera de despropósitos, unidos a la cara durísima de algunos políticos de algún partido, que dice ser de izquierdas, no tiene límite. Será que han considerado, motu proprio, que por ser de izquierdas han sido, son y serán pobres y eso les da derecho a actuar de manera asilvestrada frente al resto del pueblo, que mal que bien, asiste a todo este tinglado pacientemente, atónito, sin darle demasiada importancia y con un escepticismo de antología.
