¡MUY BUENOS DÍAS!
Hoy os traigo a un artista cuyas pinturas producen un sentimiento de encontrarse uno allí, en el momento y lugar exacto. En esta obra en concreto, les genera una atmósfera única. Difícil explicar, salvo si os cuento las sensaciones percibidas en las letras que leeréis a continuación. Eso sí, contando solamente una parte ya que la imaginación se desata y podría ser esa portada de un libro de aquél escritor intrépido que se aventurase a ello.
Louis Gallait. Tournai (Bélgica), 1810 – Bruselas, 1887. Pintor cuyo estilo fue neoclásico. Grabador. Acuarela, óleo. Especializado en la pintura histórica, de género y en los retratos.

«El violinista y una gitana (Consolación)»
Entre bambalinas, sin que haya teatro,
el violinista consuela tocando
música a su musa, ¡gitana, te canto!
no me llores más o muero en tus brazos.
Una melodía que estaba esperando
a que aquella musa rozase su mano
se presta la roca a ser desencanto
o aquél toque frío de amor consumado.
Las nubes reflejan la pena de tanto
lo que se consume se eleva en lo alto
la música suena, la voz fracturando,
el afecto asoma, el tiempo no es vago.
Y a pesar, del amor que la mostraba,
sus ojos no se enteraban, oídos que se espaciaban
entre letras no escuchadas, un consuelo necesario,
aunque no sirvió de nada la pena la consumía
él lo sabía, era su amigo, la quería y allí estaba.
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Desde este rinconcito de vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso viernes, aunque antes os despediremos con el grito de: ¡Viva el arte, los artistas y el sueño de los amantes!
MMB

