El segmento de plata: El ventisquero. Por Manuel Montes Cleries

El ventisquero.

«He pasado dos mañanas en una especie de ventisquero, el Hospital Marítimo de Torremolinos en el que las salas de espera no existen»

Consecuencias de la edad. Los ojos se cansan y dicen que hasta aquí hemos llegado. Así que pasé el lunes por el quirófano para ser operado de cataratas seniles. Todo muy bien. Veo perfectamente y me han dado el “útil para todo servicio”. Hasta nuevo aviso.

Lo de la sanidad pública es harina de otro costal. Me apresuro a adelantar que no se trata del tratamiento médico que ha sido excelente. El antes y el después es lo que me ha hecho sentir paciente, demasiado paciente.

Todo comienza en un hospital inhóspito (que redundancia), construido para otro tipo de tratamientos allá por el año 1927. Se trata del Hospital Marítimo de Torremolinos. Su destino primigenio era para el tratamiento de problemas en los huesos aprovechando su proximidad al mar. (Está junto a la orilla del Mare Nostrum).

Ahora se utiliza como: “parte del sistema de salud pública andaluz, adscrito al Hospital Universitario Virgen de la Victoria”. Y entre sus servicios incluye: “consultas externas, hospitalización, salud mental, y rehabilitación, entre otros”.

En el apartado de “otros” se encuentra la cirugía que no necesita hospitalización. Ahí surge el problema. Las salas de espera no existen. Se trata de un largo pasillo con grandes ventanales donde el viento se cuela por todos los rincones. Se pasa un frío horroroso. Una vez te introducen en la sala de pre operación todo cambia. Te tratan muy bien, te cuidan, te quitan tus prendas y te dan una ropa ¿adecuada? (En mi caso me dieron una bata abierta de mujer que no estaba diseñada por Dior precisamente).

Una vez operados, al día siguiente, la docena de pacientes (casi todos de alrededor de los 80 años), volvimos al pasillo “refrigerado”, a esperar ser visitados de nuevo para revisar el éxito de la operación. Por desgracia en un día de lluvia, frío y viento propio de la codiciada por el Sr. Trump: Groenlandia.

Creo que los sufridos usuarios de la sanidad pública nos merecemos otro tipo de instalaciones. Más confortables y más adecuadas para personas mayores, o muy mayores, que acudimos a una operación con el miedo a lo desconocido y, de paso, a pescar una pulmonía.

Por lo demás, insisto, trato inmejorable por parte del personal. Cirujanos, anestesistas, enfermeros y personal auxiliar, impecables y dignos de admiración y agradecimiento. Pero ese pasillo…

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

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