El segmento de plata: Maestros. Por Manuel Montes Cleries

Maestros.

«Desde mi más tierna infancia he sido un fanático de la lectura. Me he empapado de cuantos escritos han caído en mis manos»

No es de extrañar que dedicara todo mi tiempo libre y alguna que otra “piarda”, a leerme cuantos libros podía obtener de las bibliotecas públicas de Málaga, la de la Diputación de calle Beatas, la de la Caja de Ahorros de Ronda, en la Acera de la Marina, o la posterior en la Casa de la Cultura, demolida más tarde.

 

Completaba mis lecturas con los libros de una pequeña biblioteca de un tío mío, de la que sacaba subrepticiamente cuantos ejemplares podía. Más tarde trabajé en un estanco que también vendía libros y me zampe cuantas publicaciones de bolsillo se ponían a la venta.

 

Cuando pude económicamente, empecé a devorar la prensa. Aun recuerdo como a final de año compraba un suplemento extraordinario del “7 fechas”, al que despectivamente llamaban el “7 mentiras”. Y sobre todo buscaba con afán el diario Pueblo, el Sur y el Marca.

 

Los periodistas de mi generación, para mí, eran una especie de dioses entronizados en las redacciones de los periódicos entre humos y cafetitos. No eran mucho más mayores que yo, allá por los 70. Pero representaban cuanto yo deseaba hacer cuando pudiera. Y, curiosamente, muchos años después logré hacer realidad mis sueños.

 

Comencé escribiendo en el Diario de Málaga- Costa del Sol, donde publiqué mis primeras “La buena noticia”. Después publiqué en el Diario de la Axarquía, un digital en Alhaurín, diario siglo XXI y “La Paseata. Como es natural, “gratis et amore”.

 

A lo que iba. En estos días se han ido dos maestros del periodismo: Fernando Ónega y Raúl del Pozo. Dos baluartes del periodismo todo terreno. Maestros en su oficio como también fue Emilio Romero, Manolo Alcántara o mi buen amigo José Luís Navas. A estos último los he seguido más de cerca por su presencia cercana y algún gazpachuelo compartido en Benagalbón.

 

Maestros a los que añoramos en estos tiempos de periodistas de bufanda, que basan su trabajo en decir “de que se trata, que me opongo”. Nada más verles la cara sabemos que van a decir. Yo soy un humilde escribidor que la mayoría de las veces no sé de dónde vengo o a dónde voy y si soy de izquierdas, de derechas o mediopensionista. Pero procuro ser coherente con la verdad y con mis pensamientos.

 

De todas formas espero que los futuros periodistas se asesoren de los conocimientos y la experiencia de estos grandes transmisores de los mensajes emanados en el día a día. Esos maestros a los que homenajeamos cuando se nos van.

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

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