
«La Agenda 2030 y políticas asociadas como el Pacto Verde pueden suponer una amenaza para el empleo en sectores productivos, especialmente el campo y la industria»
Durante años, la política española ha funcionado bajo una alternancia entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español.
Sin embargo, cada vez es más evidente la percepción de que, en determinados grandes marcos internacionales como la Agenda 2030, existe una continuidad de fondo.
La Agenda 2030, impulsada por la Organización de las Naciones Unidas, se presenta como un conjunto de objetivos de desarrollo sostenible. El debate surge, sobre todo, en su aplicación práctica: regulación económica, impacto sectorial y soberanía política.
Desde mi posición crítica en contra de esta Agenda tan dañina para el mundo y para España he de señalar varios puntos:
1. Soberanía nacional
Las decisiones clave pueden verse condicionadas por marcos internacionales.
2. Impacto económico
Especialmente en sectores como el campo, la industria o el transporte.
3. Exceso regulatorio
Mayor carga normativa e intervención estatal.
4. Debate ideológico
Interpretación de algunas políticas como portadoras de una visión cultural concreta.
El único partido que ha situado la crítica a la Agenda 2030 como uno de sus ejes políticos centrales, ha sido Vox con especial protagonismo de su presidente Santiago Abascal.
Entre sus declaraciones públicas más conocidas en esta línea destacan:
Ha afirmado que la Agenda 2030 y políticas asociadas como el Pacto Verde pueden suponer una amenaza para el empleo en sectores productivos, especialmente el campo y la industria.
Ha defendido que estas políticas forman parte de un marco que puede derivar en “imposiciones ideológicas” que afectan a la soberanía nacional.
Ha criticado la dirección de estas agendas internacionales por considerar que pueden tener efectos negativos sobre la economía real de España.
En distintos actos políticos ha rechazado explícitamente la Agenda 2030 como marco de referencia para las políticas nacionales, defendiendo que España debe decidir sus prioridades de forma autónoma.
La agenda 2030 implica en mi opinión una cesión de soberanía a organismos internacionales. Para mi entender tiene efectos negativos sobre el campo, la industria y el empleo. La transición ecológica genera costes excesivos para familias y empresas. Y por ello creo que España debe priorizar sus intereses nacionales en la toma de decisiones
Apoyo a Vox entre otras cosa ya que Vox representa la única alternativa clara frente al consenso político tradicional.
El Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español comparten en muchos casos líneas generales en el marco europeo, especialmente en políticas vinculadas a sostenibilidad, regulación económica y objetivos de la Agenda 2030.
Las coincidencia en votaciones o marcos estratégicos alimenta la percepción de continuidad entre ellos en el ámbito de Bruselas.
El debate sobre la Agenda 2030 refleja una división más profunda en la política española actual: entre quienes la ven como una herramienta de cooperación internacional y quienes consideran que puede limitar la soberanía y afectar negativamente a sectores clave.
Yo siempre abogare por la derogación del Pacto Verde y los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, proponiendo en su lugar la defensa del campo y la industria local frente a la competencia extranjera.
Ahora vienen las elecciones andaluzas.
Antes de depositar el voto en la urna acuérdese de la aplicación por parte del PP de políticas ambientales y de transición ecológica asociadas a la Agenda 2030.
El impacto de estas medidas en el campo andaluz, la agricultura y la economía rural.
Tengan en cuenta que el PP, pese a gobernar con apoyo de Vox en algunos casos autonómicos, mantiene alineamientos con políticas europeas y estatales tan dañinas para España.
Acuérdense de quien lleva el pin en la solapa de la agenda 2030 para salir corriendo y no votarles.
España lo único importante.

