El rey desnudo. Por Susana del Pino

Hans Christian Andersen (1805-1875).

«El traje invisible del rey simboliza la falsedad de los que ocupan el poder, en la que muchos creen, por cobardía, por conveniencia o por necedad»

Recuerdo con cierta nostalgia aquellas tardes de sábado de mi infancia, cuando el único canal de televisión en España proyectaba esas películas inolvidables como Mujercitas, o aquellas de Elvis Presley, con el que todas nos quedábamos embobadas. Una de ellas, un musical con el entrañable actor Danny Kaye (1911-1987) como protagonista, me dio a conocer la vida de Hans Christian Andersen (1805-1875), escritor danés que amaba escribir y viajar.

Nacido en el seno de una familia humilde, desde muy niño Hans Christian Andersen demostró tener una gran imaginación. Atraído por la ópera, quiso seguir esta disciplina, sin embargo, pronto se dio cuenta que no era su camino. Comenzó a escribir poemas y, dada su gran afición a viajar, realizaría crónicas que publicaría en diversas revistas.

El patito feo y El soldadito de plomo, cuentos de Hans Christian Andersen.

Con la beca que consiguió en 1834 realizó su primer viaje por Europa; en Roma se inspiraría para escribir su primera novela El improvisador y comenzaría Historias de aventuras para niños; lo que le llevaría a ser conocido. Escribió dos series más de cuentos; entre otros muchos, algunos tan célebres como El patito feo, La princesa y el guisante, El soldadito de plomo, La sirenita y El traje nuevo del emperador, conocido también como El rey desnudo. Sobre este último, escribo unas líneas. 

Andersen se inspiraría en el cuento XXXII de la colección de cuentos medievales recogidos en la obra El conde Lucanor, escrita por Don Juan Manuel (1282-1348) en 1335 titulado De lo que sucedió a un rey con los pícaros que hicieron la tela”, cuya moraleja se resume así: “A quien te aconseja encubrirte de tus amigos, más le gusta engañarte que a los higos”.

El Conde Lucanor, Don Juan Manuel, Ilustración del cuento XXXII.

El cuento de Andersen narra la historia de un vanidoso emperador que estaba obsesionado con su apariencia y por lucir lo s mejores trajes. Dos timadores astutos con la idea de engañarle, se hicieron pasar por sastres y le propusieron confeccionar un traje invisible para aquellos que no eran capaces de ejercer su cargo o eran completamente estúpidos.  

“Majestad, podemos tejer el traje más maravilloso del mundo. Es un traje traje mágico, sólo las personas inteligentes y sabias podrán verlo. Los tontos no verán nada…

… Los dos falsos tejedores comenzaron a “trabajar”. Instalaron grandes telares, pero no pusieron ningún hilo en ellos. Día y noche fingían estar tejiendo. Movían las manos, simulaban cortar telas y hablar de los colores, pero en realidad no hacían nada”.

Un traje nuevo para el emperador, (extracto).
El nuevo traje del emperador, Hans Christian Andersen (1805-1875).

Los falsos tejedores comenzaron con el trabajo. El emperador, al igual que sus colaboradores y el pueblo que lo apoyaba, fingieron que el “traje mágico” era realmente invisible ante el miedo de ser tachados por los demás como incompetentes.

“El ministro no veía nada, pero no quería que lo llamaran tonto. Así que, aunque sudaba de los nervios, sonrió y dijo:

-¡Oh, sí, sí! Es el traje más hermoso que he visto. Le diré al emperador que va quedando perfecto.

Cuando el ministro regresó, le contó al emperador lo bonito que era el traje y lo suaves que eran las telas. El emperador se sintió muy feliz”.

Un traje nuevo para el emperador. (extracto)
Ilustración de «Un traje nuevo para el emperador «,Vilhelm Pedersen (1820-1859), primer ilustrador de Andersen.

Al celebrarse un desfile solemne en la ciudad, el emperador acude con su traje “invisible” para todos los necios que continuaron con el engaño. 

Al día siguiente, llegó el momento del desfile. Los dos hombres ayudaron al emperador a “vestirse” con el traje invisible. Fingían colocarle mangas, botones y doblarle las telas.

      • Majestad, le queda perfeto, decían los timadores, aguantándose la risa.

El emperador salió a las calles con su “traje nuevo” mientras toda la gente lo miraba. Nadie veía el traje, pero todos habían escuchado que sólo los inteligentes podían verlo. Así que todos murmuraban: 

      • ¡Qué hermoso traje lleva el emperador!, ¡Qué telas tan delicadas!

Nadie quería admitir que no veía nada. 

Un traje nuevo para el emperador, (extracto).
El rey desnudo.

La farsa terminó cuando entre los asistentes al desfile se oyó la voz de un niño que al paso del rey gritó: “¡Pero si va desnudo!

“De repente, un niño pequeño gritó entre la multitud:

      • ¡Pero si el emperador va desnudo!

Un silencio enorme se apoderó de las calles. Poco a poco, todos empezaron a susurrar:

      • ¡Es cierto, el emperador o lleva nada puesto!

Las voces crecían hasta que todo el pueblo empezó a reírse.

-¡El emperador está desnudo!, gritaban entre carcajadas.

El emperador, muy avergonzado, entendió que lo habían engañado. Pero, como era tan orgulloso, siguió caminando en el desfile, intentando mantener la compostura, aunque su cara estaba roja como un tomate.

Los falsos tejedores, mientras tanto, ya habían escapado con todo el oro y la seda.”

Un traje nuevo para el emperador, (extracto).
El desfile.

La moraleja de esta historia nos invita a decir la verdad y no dejarnos llevar por el miedo, no olvidando que el orgullo y la vanidad pueden impedirnos ver la realidad, sin cuestionar lo evidente; por otro lado, nos invita a entender que la libertad radica en dejar de vivir supeditados a la opinión de los demás.

Si trasladamos el mensaje al escenario político en los tiempos que vivimos, hoy en día estamos rodeados de gobernantes, monarcas y personas con cargos relevantes que atemorizados por perder su estatus o influenciados por poderosos lobbies, instituciones u organizaciones a nivel global, guardan silencio ante las injusticias.

El «traje invisible» del rey simboliza la falsedad de los que ocupan el poder, en la que muchos creen, por cobardía, por conveniencia o por necedad y cuando la honestidad, simbolizada por el niño que grita, se abre camino, vuelve el orden moral.

El “traje invisible “del rey

Hoy en día, muchos gobernantes y reyes están desnudos de legitimidad moral; ven la corrupción y callan, son alabados por su entorno político, que lo único que consiguen es alimentar su ego y el pueblo, en parte ignorante, los siguen hacia el abismo.

En realidad, un gobierno que roba, engaña, manipula y miente es en realidad un “emperador desnudo” al que la sociedad lúcida y libre de estar supeditada a nadie espera a aquellos que tengan la valentía, la convención y la firmeza de decirlo, y la historia nos ha demostrado que, con contundencia, claridad y firme decisión se han derrumbado grandes imperios.

Porque la mala gestión de nuestros líderes políticos, no se arregla con el silencio, hay que señalar que van desnudos y esa desnudez los despoja de la autoridad que consiguieron gracias a la confianza de los ciudadanos.

Andersen con su cuento nos da a conocer verdades que resultan incómodas y que muchos se niegan a ver.

                                                                     

Málaga, 2026

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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