
«Cuando aludo este nombre todos me preguntan ¿qué es el Biberódromo?»
Siempre respondo lo mismo: No, no busquen esta palabra en ningún diccionario. Es de mi propia cosecha. Ahora aparece en la IA. Desde éste foro la reivindico, para bien o para mal es “made in Manolo”. Les voy a explicar sus orígenes. Hace más de veinte años alguna mente preclara institucionalizó la palabra “botellódromo”. Se trataba de un espacio acotado por el Ayuntamiento, donde los jóvenes y menos jóvenes podían dar suelta a sus “efusiones” etílicas, aderezadas por música a todo trapo, a fin de darle un ambiente adecuado a sus conversaciones.
Por esos días, en la tertulia en la que participaba en una emisora de radio, (cerrada por una “alcaldada” posteriormente), las llamadas y las intervenciones de los próceres y entendidos, totalmente de acuerdo o completamente en contra del “botellódromo”, según su tendencia política, llenaron unas semanas de encendidos debates que, como todos, acabaron aburriéndonos, a los tertulianos y a los oyentes.
Una llamada lo cambió todo. Una señora nos decía que existía un problema en la zona de Las Lagunillas. Los niños de 0 a 24 meses no tenían leche ni pañales. Nos hicimos eco en la radio, y a la semana nos llamaban de Cáritas de la Palmilla diciendo que ellos sufrían el mismo problema. Mi teoría se basa en que no podemos arreglar los problemas de todo el mundo. Pero si yo arreglo un pequeño problema y tu otro, tendremos dos problemas menos. Y se me ocurrió el nombrecito. Y el Biberódromo fue un hecho. Y allí persiste. Un grupo de amigos, alguno aun continúa, Bancosol, el Ayuntamiento de Málaga, una entidad bancaria y muchos voluntarios han mantenido viva esta institución.
Buscando, buscando, he encontrado una cita de Paul Jean Toulet, un poeta francés de finales del XIX, que me ha dado luz, dice :”Los niños están siempre ebrios, ebrios de vivir”. A los niños, esos angelitos que yo he conocido, les faltaba bebida. No licores ni cerveza. Leches maternales para prematuros (carísimas), y leches de continuidad. En una palabra. Les falta buena leche.
Mientras el cuerpo aguante estaremos ahí. Ahora quedamos muy pocos, pero suficientes. Ningún niño se irá del Biberódromo sin su leche, sus pañales y cuanto tengamos a mano.
