Tricolor y bicolor. Por José Crespo

Bandera de la Milicia de Cabeza del Buey, durante el Trienio Liberal.

Hace unos días hablamos del general Rojo y hoy también hablaremos de él.

Hablamos primero de la Bandera de las Milicias de Cabeza del Buey, (Badajoz), de 1813, conservada en el Congreso de los Diputados en Madrid, y donada por el ilustrísimo señor Muñoz Torrero.

Bandera de la Milicia de Cabeza del Buey, durante el Trienio Liberal. Custodiada en el Palacio de las Cortes. Diseño del Anverso y Reverso: en el anverso (una cara): Presenta tres franjas horizontales e iguales (roja, amarilla y roja). En ellas se distribuyen las siguientes inscripciones bordadas en hilos de seda y plata: Franja superior (roja): ESTREMADURA BAJA, Franja central (amarilla): CONSTITUCION (en referencia a la Constitución Política de la Monarquía Española, promulgada el 19 de marzo de 1812), Franja inferior (roja): CABEZA DEL BUEI. Reverso (la otra cara): Muestra el escudo bordado con las armas de la ciudad de Badajoz (sobre el campo de plata, la columna de jaspe, rodeada por una filacteria de doble vuelta, que se asienta sobre una terraza de su color, siniestrada por un león de su color natural, coronado, que se empina a su fuste. El emblema, de perfil oval, se orla con una bordura azul, en la que se lee: DONACION DEL ILUSTRISIMO MUÑOZ TORRERO). Todo el conjunto, se encuentra acolado sobre una sencilla cartela, que se timbra con una Corona Real de España. En los ángulos de esta cara del pabellón figuran cuatro cabezas de buey, como señales de la citada villa.

«La cuestión de la bandera es uno de los motivos que estúpidamente dividen a los españoles y que tiene su origen en la conducta mezquinamente partidaria de nuestros políticos»

Durante más de 150 años se ha conservado en el Archivo de la Cámara la Bandera conocida como “de Muñoz Torrero” hasta que recientemente ha sido restaurada e instalada en el Patio de Operaciones del antiguo Banco Exterior sede actual de la III Ampliación del Congreso de los Diputados.

Esta bandera fue regalada por Diego Muñoz Torrero al batallón de la Milicia Nacional del pueblo en el que nació (Cabeza del Buey, Badajoz, el 21 enero 1761-San Julián de la Barra, Portugal, 16 marzo 1829). Diputado en las Cortes de Cádiz durante el Trienio Liberal, presidente de las Cortes desde el 24 de marzo hasta el 23 de abril de 1811 y presidente de la comisión redactora de la Constitución de 1812, junto con Agustín Argüelles y Evaristo Pérez de Castro.

Durante la legislatura de 1836-1837 y en la sesión de 10 de junio de 1837 se da lectura a una exposición de Isidora Mora de San Joaquín, religiosa exclaustrada del convento de la Concepción de Cabeza del Buey, remitiendo a las Cortes la bandera regalada por D. Diego Muñoz Torrero.

En la misma, comunica a las Cortes que «la bandera estuvo a punto de ser quemada en 1823 por no atreverse nadie a conservarla en su poder y ella fue la que la custodió sola se atrevió a arrostrar el peligro que podía tener el guardarla; e hizo el sacrificio de su seguridad a los respetos que se debían a una prenda patriótica tan apreciable de aquel insigne varón. A través de esta exposición la ofrece al Congreso de los Diputados para que se digne mandarla colocar donde sea más conveniente y decoroso».

Concluida la lectura de la exposición, interviene el diputado extremeño Joaquín Rodríguez Leal para su presentación y aconseja pasar la misma a la comisión de Premios Nacionales o de Pensiones.

Agustín de Argüelles Álvarez, presidente de las Cortes Constituyentes de España en 1837 y presidente del Congreso de los Diputados en 1841, presidente de las Cortes en esta sesión, diputado liberal tan próximo a Muñoz Torrero en las Cortes de Cádiz… dispuso que se extendiese sobre la tribuna para que fuese vista de todos…

Por Real Orden de 3 de diciembre de 1837 se le concede una medalla de honor a Doña Isidora Mora de San Joaquín, religiosa exclaustrada, por haber conservado la Bandera de la Milicia Nacional de Cabeza del Buey, en Extremadura, durante la época del régimen absoluto.

En la siguiente legislatura de 1837-1838 se acuerda conceder una pensión de tres reales diarios a Isidora Mora cuyo expediente obra en el Archivo.

Dicho esto vemos a diario en manifestaciones llenas de ignorantes cómo se enarbola la bandera tricolor republicana de los que se identifican como izquierdistas, en contra de la rojigualda a la que no solo se llama derechista sino fascista o monárquica, un símbolo que debería ser común.

De esta manera, los que se llaman a sí mismos progresistas se manifiestan con trapos de partido, banderas regionales recién inventadas o con esa bandera tricolor que algunos exhiben en solapas… me acuerdo en este momento de la ministra Valenciano, hoy olvidada, con esa insignia de solapa adornada con tal emblema.

Todos ignoran que la rojigualda se asienta en Cádiz, como liberal y propia de una nación moderna y constitucional.

Si leemos la opinión del general Vicente Rojo Lluch, Jefe del Estado Mayor del Ejército Popular de la República hoy sería tildado de fascista y reaccionario. Vicente Rojo exponía que «la bandera (rojigualda) que teníamos los españoles no era monárquica, sino nacional»:

«La cuestión de la bandera es uno de los motivos que estúpidamente dividen a los españoles y que tiene su origen en la conducta mezquinamente partidaria de nuestros políticos.

El cambio de la Bandera hecho por la República constituyó un grave error

1º.-Porque no respondía a una aspiración nacional ni siquiera popular. La Bandera Republicana era desconocida por la inmensa mayoría de los españoles.

2º.-Porque se reemplazaba una bandera nacional por una bandera partidaria y con ello se dividía a España.

3º.-Porque no era necesario y consecuentemente solo podía producir complicaciones como ha sucedido.

La bandera (rojigualda) que teníamos los españoles no era monárquica sino nacional.

La bandera de los Borbones fue blanca; la bandera real era un guion morado.

En cambio la bandera bicolor como enseña nacional fue creada por las Cortes españolas en plena efusión de liberalismo, constitucionalismo y democracia. Se tomaron colores españoles que venía usando tradicionalmente la Marina de guerra que dieron tono a los guiones reales de los Reyes Católicos (rojo) y de Carlos I (amarillo) que eran también los colores de una enseña tradicional en Aragón, Cataluña y Valencia.

El pueblo no anhelaba incorporar a la bandera el color morado de Castilla. No podía anhelarlo porque la masa del pueblo español ignoraba que el morado fuese el color de Castilla… 

Los republicanos de la 1ª República quisieron introducir su bandera partidaria y crearon la bandera llamada republicana. Esta no llegó a tener estado oficial y ni siquiera se popularizó. Nació, según Castelar (último Presidente de la I República), en la Universidad de Barcelona, fundiendo tres colores de tres facultades. No pudo pues tener esa bandera un origen más arbitrario. Por eso no llegó a ser bandera oficial, ni nacional, ni popular. Los primeros republicanos, más sensatos que los segundos, no impusieron el cambio.

Ni inconmovible, ni imperdurable ni eterna es la bandera tricolor porque no ha nacido del pueblo sino de una minoría sectaria.

No crearon pues un símbolo nacional que ya estaba creado con ese carácter sino uno de lucha partidario, haciendo prevalecer a las ideas de Nación y Patria las de República.

… Hoy los españoles están divididos en torno a dos banderas, tal es el fruto de aquel error…

Hay un manifiesto artificio. La injusticia de las persecuciones nada tiene que ver con los colores de la bandera de España. Algunos se apoderaron del grito de ¡Viva España! y se colgaron en sitio bien visible un crucifijo para proceder en nombre de Dios y no por eso los españoles debemos dejar de gritar ¡Viva España! ni los que sean católicos o sean protestantes deben renegar de la moral cristiana.»

De todos modos el 27 de abril de 1931 se promulgaba el Decreto por el que se sustituía la histórica madera nacional por la tricolor republicana.

Resulta, cuanto menos, asombroso el alto grado de analfabetismo histórico de mostrado así como del más primario sectarismo, de ceguera política, falta de visión de futuro y de perspectiva de conjunto de nuestros políticos que han actuado acomplejadamente desde 1975, de espaldas a nuestra Historia , la Bandera y el Himno nacionales, y con ello tirando por la borda y repartiendo asuntos estratégicos como son la educación, la lengua y la bandera. 

Pero «con la bandera del color morado se efectuó la represión de Octubre de 1934. La bandera rojigualda es la bandera de España y España no son los reaccionarios», afirmó Santiago Carrillo el 23/4/77, Secretario General del PC, partido que fue el gran referente antifranquista (en realidad el único operativo).

Santiago Carrillo, único referente contra el franquismo durante la ‘dictadura’ en la época de Franco dijo el 23 de abril de 1977 que: «Con la bandera del color morado se efectuó la represión de octubre de 1934. La bandera rojigualda es la bandera de España y España no son los reaccionarios».

No es difícil comprender que el nacionalismo disgregador, actual aliado gobernante del gobierno, se fundamenta sobre tres pilares: «escuela, lengua y bandera», según palabras de Jordi Pujol de más de 30 años, no proféticas sino programáticas, y de las que nadie quiso enterarse y a las que no se dio la importancia que tenían.

Solo subrayar, para los desconocedores de la historia, voluntarios o inconscientes, que Carlos III estableció, en 1785, el 28 de mayo, la bandera bicolor en la Marina de Guerra, para evitar confusiones en el mar frente a las banderas de otras marinas. El motivo era que Felipe V, el primer monarca Borbón en España, impuso una bandera blanca que en el centro llevaba su escudo de armas. Este color blanco era el que suscitaba confusiones en los combates navales, ya que no solo era el color de la marina inglesa, sino que todos los reinos de la casa Borbón establecida también en Francia, Parma, Nápoles, Toscana y Sicilia, y que tenían el mismo fondo blanco. Ese era, en realidad, el color de la monarquía borbónica. Carlos III, conocedor del problema, encargó una bandera nueva que se distinguiera en el mar y se organizó un concurso, con doce bocetos, de los que se escogió el actual diseño, siendo desde el principio que la franja central amarilla fuera el doble de ancha que las franjas rojas superior e inferior.

A partir de ese momento, la bandera fue adoptada inmediatamente por los Correos Marítimos y en las fortalezas de la costa, en las Juntas de Sanidad de los puertos españoles y por la Real Compañía de Filipinas, con lo que cuando llega la guerra de la Independencia frente a la invasión francesa (1808-1814) la bandera ya era muy popular y estaba aceptada, por lo que rápidamente se normalizó al extenderse a guarniciones y batallones militares. 

De hecho, cuando se constituye la Milicia Nacional, en 1812, ésta adopta la bandera bicolor, y por Real Decreto, fechado el 13 de octubre de 1843 y firmado por la reina Isabel II, se adopta la bicolor como única bandera para todos los ejércitos españoles, constituyéndose oficialmente desde entonces como la bandera de España. De esta forma, la bandera naval se convierte en `nacional´, frente a las antiguas banderas reales. 

Es esto lo que el general Vicente Rojo defendía, pues la bandera bicolor era muy popular, conviviendo con distintos regímenes durante los siglos XIX y XX hasta la llegada de la II República española, que impone la bandera que utilizaban partidariamente algunos grupos políticos republicanos. Y encima el color carmesí o púrpura, identificativos de pendones y emblemas del antiguo Reino de León y Castilla, se los confunden con el morado adoptado por los republicanos.

En definitiva, Rojo defendía que España tenía un símbolo nacional en la bandera bicolor que nunca debió cambiarse por símbolos partidistas, como no lo cambiaron, posteriormente, otros países como Italia o Grecia, cuando decidieron cambiar de monarquía a república y mantuvieron sus banderas nacionales.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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