La Escuela de Atenas, saber pagano y teología cristiana. Por Susana del Pino

«Tan fácil y rápido en la composición de las historias que competía con la palabra escrita». 

Giorgio Vasari (1511-1574). Historiador del arte. Sobre la obra “La Escuela de Atenas”
Platón (izda.) y Aristóteles.

«La Escuela de Atenas de Rafael Sanzio sigue transmitiendo, con gran belleza, la idea de que el conocimiento forma parte esencial del ser humano»

La Academia de Atenas fue fundada por Platón aproximadamente sobre el 388 a. C. en los Jardines de Academo, fuera de las murallas de la ciudad. Como requisito para formar parte de ella, los integrantes debían tener conocimientos de geometría, no había jerarquías y su objetivo era la investigación; en ella tenían lugar tertulias y debates sobre filosofía, astronomía, matemáticas y dialéctica. 

Aunque fue destruida por orden de Cornelio Sila (138 a. C.-78ª. C.) en el año 86 a. C. la Academia se volvería a crear, continuando su labor; pasando por varias etapas hasta su clausura definitiva en el año 529 por orden del emperador Justiniano (482-565), con el fin de prohibir las enseñanzas paganas.

 En un principio, los discípulos de Platón siguieron con la doctrina del maestro; las enseñanzas de Sócrates fueron muy debatidas, haciendo hincapié en el conocimiento. Aristóteles formó parte de ella durante años, destacando por enfrentarse dialécticamente a las teorías de Platón.

Las dos corrientes de pensamiento. Platón y el mundo de las Ideas; Aristóteles y la Razón.

Mucho después, cuando Aristóteles ya había abandonado la Academia y fundó su propio Liceo, se intentaría una reconciliación de las teorías de ambos filósofos. El legado de la prestigiosa Academia griega, sentó las bases del sistema que se llevaría a cabo en las universidades europeas, perdurando hasta la actualidad.

Julio II (1443-1513).

A principios del siglo XVI, el papa Julio II (1443-1513) quería decorar una de las estancias de los palacios vaticanos dedicada a ocupar, junto a la biblioteca privada del pontífice, una sala para la recepción de diplomáticos y la firma de acuerdos y documentos, La estancia de la Signatura. La idea era decorarla con frescos que representaran las ramas del conocimiento humano, Filosofía, Teología, Poesía y Justicia, eligiendo la pared occidental para la representación de la Escuela de Atenas. 

La Stanza della Signatura Palacios vaticanos.

El pintor con el que el papa contó finalmente para ello fue Rafael Sanzio (1483-1520), que realizaría una verdadera obra maestra. Rafael se encargó también de la decoración del resto de la estancia, la Belleza o Poesía con la representación de El Parnaso, la Fe (Teología) con La disputa del Santísimo Sacramento y el Derecho (Justicia) con La entrega de la Ley. En realidad, constituye una integración de la filosofía clásica y la doctrina cristiana.

La obra de Rafael se ha convertido en un símbolo universal de la filosofía en la que los grandes maestros Platón y Aristóteles otorgan legitimidad a la razón como don divino.

La Escuela de Atenas, Rafael Sanzio (1489-1520).

El fresco, con medidas de 500 x770 cm, se encargó cuando había una clara intención de reconciliación de la sabiduría clásica y el cristianismo, por tanto, la intención del pintor fue transmitir la idea de que la razón es la única fuente fiable de conocimiento y por consiguiente el único camino hacia Dios, siendo la filosofía clásica, precursora de la doctrina cristiana.  

La impresionante composición está estructurada en torno a los dos grandes filósofos mencionados, que aparecen en el centro de la obra paseando, haciendo alusión a la manera en que Aristóteles impartía sus enseñanzas en el Liceo; situando a Platón en la parte izquierda y a Aristóteles en la derecha, ante los ojos del espectador.

Platón y Aristóteles en el centro de la composición.

La composición reúne a más de cincuenta figuras mezclando personajes de épocas diferentes; además de los maestros otros personajes representan a alumnos y discípulos. Cada grupo hace alusión a una rama del saber. 

La obra presenta una estructura lineal perfecta siguiendo los cánones clásicos de equilibrio y armonía. El escenario es grandioso, con bóvedas que crean profundidad y nichos que recrean la arquitectura clásica con las figuras de Minerva, como alegoría de la sabiduría y Apolo simbolizando la armonía, cualidades que Rafael quería resaltar en la obra.

El proyecto que Donato Bramante (1444-1514) estaba realizando para la basílica de San Pedro servirá de inspiración a Rafael para su obra.

La stanza della Signatura. «El Parnaso, «Disputa del Santísimo Sacramento», «La entrega de la Ley» y » La Escuela de Atenas».

Las figuras presentan proporciones anatómicas perfectas y la iluminación es adecuada, con un adecuado uso de luces y sombras que, sin crear grandes contrastes, logra una armonía perfecta con los personajes y la arquitectura. 

Platón y Aristóteles representan las dos grandes corrientes de pensamiento de la filosofía occidental. La figura de Platón, con los rasgos físicos del brillante Leonardo da Vinci (1452-1519), aparece portando su obra Timeo, en la que trata sobre la naturaleza del ser humano, el origen del universo y la estructura de la materia, en definitiva, una síntesis de su pensamiento filosófico. Su dedo índice señala hacia el cielo, lo que significa que la verdad reside en el mundo de las ideas.

Aristóteles aparece, muy probablemente, con los rasgos físicos de Bastiano da Sangallo (1481-1551); lleva consigo su obra Ética a Nicómaco y su mano derecha la muestra con la palma hacia abajo, gesto que alude a su concepción sobre la verdad, afirmando que el conocimiento no reside en las ideas, sino en la experiencia y en las cosas mismas.

A la derecha del filósofo empirista y en el primer plano de la composición, Arquímedes, aunque hay versiones que afirman que es Euclides, a quien Rafael representa con los rasgos del arquitecto Bramante, aparece con un compás, como símbolo de sus enseñanzas de Geometría a sus alumnos; Ptolomeo (c.100-c.170) y Estrabón (c. 63-24) se sitúan a su izquierda. 

El primero de ellos porta una esfera celeste y el segundo una terrestre, representando el cosmos y la Tierra respectivamente. En este grupo se representa el pintor entre los maestros, queriéndose incluir entre ellos como un intelectual y no como un simple artesano; se representa como el pintor griego Apeles (352 a. C-308 a. C). 

Ptolomeo y Estrabón con las esferas celestre y terrestre y los pintores Rafael ( con vestimenta bourdeos) y Bazzi representando a Apeles y Protogenes.

Junto a él, Rafael representó al pintor toscano Giovanni Antonio Bazzi (1477-1549), que aparece con manto blanco, pintor al que el papa Julio II había encargado los frescos de la estancia, sin embargo, el pontífice, al no quedar satisfecho con la evolución de su trabajo, optó sustituirlo por Rafael. El maestro, no se sabe bien si por respeto o con cierta ironía, lo incluyó en la obra, representando al pintor Protógenes (siglo IV a. C). Con las figuras de los dos artistas de la Antigüedad con sus rasgos y los de Bazzi, el artista quería reivindicar el papel del arte como conocimiento. 

Con respecto a este personaje, existe otra versión sobre si se trata de El Perugino (c.1448-1523), algo completamente admisible, ya que fue maestro de Rafael en el taller florentino, antes que Rafael acudiera a Roma. Fue el autor de los frescos el Desposorio de la Virgen y la Entrega de las llaves a San Pedro.

Heráclito, representado con la imagen de Miguel Ángel Buonarroti.

La figura de Heráclito (c.535 a. C.- 480 a. C.), añadida posteriormente por Rafael, aparece con los rasgos físicos de Miguel Ángel Buonarroti, a quien el pintor admiraba profundamente. Aparece con un bloque de mármol como símbolo de la escultura. Heráclito aparece solitario y muy pensativo, representando el devenir y el cambio de la propia existencia.

Plotino, con capa roja, representado con los rasgos del papa Julio II.

Considerado como el fundador del neoplatonismo, en la parte superior izquierda el filósofo Plotino (205-270), cuyas ideas, estructuradas en el Uno (lo que emana), el Nous (el intelecto) y el Alma influyeron notablemente en la teología cristiana. Es por ello que lo representa bajo la imagen del papa Julio II con una solemne túnica roja.

Detrás de estos personajes y cerrando el grupo de sabios en este lado de la composición aparece Homero (siglo VIII a. C.), el poeta griego autor de la Ilíada y la Odisea, que se guía con un bastón debido a su ceguera. 

Sócrates , enumerando con sus dedos las partes de un silogismo y Jenofonte mostrando gran interés ante el maestro.

Junto a Platón, en la parte izquierda del espectador, se representa la Teología, la Metafísica y el mundo de las Ideas. Sócrates (470 a. C- 399 a. C.), que representa la dialéctica y la búsqueda de la verdad mediante el diálogo, aparece con el gesto de contar con los dedos haciendo alusión a las tres proposiciones de un silogismo, dos premisas y una conclusión. El historiador Jenofonte (431 a. C-354 a. C.) aparece a su lado, fiel seguidor del maestro de la dialéctica, al igual que Platón. 

Pitágoras, Anacimandro y Averroes.

En la parte inferior izquierda, escribiendo, la figura de Pitágoras (c.570 a. C.- c.490) representa la armonía, la exactitud matemática y la teoría musical del Universo mientras un alumno sostiene una pizarra con la figura del triángulo sagrado de los diez puntos, llamado Tetraktys que representa la unidad del universo y la creación, una fusión entre filosofía, ciencia y arte.

Sentado detrás de Pitágoras, en quien se apoya, aparece Anaximandro (610 a.C.-546 a.C.), discípulo de Tales de Mileto que afirmó que La Tierra era cilíndrica y el centro del Universo, estudió los solsticios y equinoccios y realizó un mapa terrestre.

Hipatia de Alejandría y Parménides.

Averroes (1126-1198), que estudió con detenimiento la obra de Aristóteles e intentó la conciliación entre la razón y la fe, contempla lo que escribe Pitágoras y a su derecha Hipatia de Alejandría (370-415), que dedicó toda su vida al estudio de la astronomía, llegando a dirigir la Escuela platónica de Alejandría; Rafael la representa vestida de blanco, con actitud seria y con el rostro de la amante del pintor Margherita Lutti (1493-1522), La fornarina. Junto a ella, a su izquierda, Parménides, uno de los filósofos más significativos de la Antigüedad.

La intención de retratar a los filósofos clásicos con sus contemporáneos era dar valor a la sabiduría de la que presumía el hombre renacentista.

Diógenes.

La obra influirá en pintores posteriores en cuanto a la perspectiva y el tratamiento del espacio, la temática que inspiraría a muchos pintores posteriores a abordar temas filosóficos en sus obras y el significado, en tanto en cuanto, Rafael contribuyó a elevar la posición del artista.

Siglos después de la creación, la Escuela de Atenas de Rafael Sanzio sigue transmitiendo, con gran belleza, la idea de que el conocimiento forma parte esencial del ser humano.

El artista quiso manifestar como el arte y el saber van unidos, una representación perfecta del clasicismo del Cinquecento italiano.

Málaga, 2026

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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