
«Ahora resulta que “alguien” a quien ni conocemos ni controlamos puede incluso apagarnos las neveras y dejarnos sin alimentos»
No tengo Bizum, no tengo firma digital, no tengo apps para manejar mi calefacción, ni mi coche, ni ni ni… Durante años he aguantado que me mirasen como si fuese un alienígena, que me llamasen ludita (reacia al progreso), que me lanzasen miradas de asombro o de conmiseración.
Me he cansado de explicar que no quiero que alguien, a quien no conozco ni controlo, disponga de mis datos, de mi entorno, que bastante tengo con que algunos que sí conozco me tengan controlada.
He visto como se lanzaban campañas públicas para que las empresas se “digitalizasen” (se dejasen controlar por el algoritmo). Se ha presentado como un signo de nuestro atraso lo poco digitalizados que están nuestros hogares…
Y ahora resulta que “alguien” a quien no conocemos ni controlamos (¡ni controlaremos!) puede incendiar nuestras calles con un simple mensaje dirigido a quienes debe ser dirigido y que nadie sabíamos que existían. Ahora resulta que “alguien”, a quien no conocemos ni controlamos, puede obligarnos a hacer aterrizar nuestros aviones a su capricho.
Ahora resulta que “alguien” a quien ni conocemos ni controlamos puede incluso apagarnos las neveras y dejarnos sin alimentos.
Pues menos mal que la IA había venido a hacernos la vida más fácil, a resolvernos problemas cotidianos para que pudiésemos dedicarnos a más altas tareas.
Creo que voy a recuperar mi vieja libreta de notas para recordarme mis tareas cotidianas y los asuntos importantes no vaya a ser que “alguien”, a quien no conozco ni controlo, me la líe y me deje sin sin comer o sin acudir a una cita importante y el “progreso” creo que se lo voy a dejar a otros…
