Los parlamentarios de Ceuta y Melilla están obligados a denunciar a María Antonia Trujillo ante las Cortes Generales y los tribunales.
María Antonia Trujillo, Ceuta y Melilla. Por Jorge H. Mollar

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Los parlamentarios de Ceuta y Melilla están obligados a denunciar a María Antonia Trujillo ante las Cortes Generales y los tribunales.

Es precisamente la Monarquía parlamentaria quien están siendo gravemente deteriorada por las actuaciones personales de Pedro Sánchez.

Es la sociedad civil, las organizaciones cívicas o la familia, quien sirve de contrapeso a la ortodoxia dominante de la izquierda.

Si creer en Dios, amar a la patria o defender a la familia es incompatible con la democracia, la pregunta cae por su peso: ¿quo vadis Europa?

Se agradece que personas expertas y templadas como Francisco de la Torre lleven el timón de la gobernabilidad de un ayuntamiento.

Hay que defender la verdad con libertad como un presupuesto indeclinable para enfrentarse a un enemigo que solo desea esclavizarnos intelectualmente.

No es aventurado hacer un paralelismo de las dificultades con las que hoy se encuentra nuestro Rey Felipe VI para defender nuestra monarquía.

Lo relevante era ver como el presidente se mutaba en el jefe de la oposición y este en el auténtico presidente. Sánchez se autodestruye

No entiendo el silencio del PP frente a las tropelías jurídicas y barbaridades ideológicas que el presidente de gobierno consiente y aplaude.

Chesterton decía que las cosas muertas pueden ser arrastradas por la corriente, solo algo vivo puede ir contracorriente.

El desordenado desalojo del tren y el pánico de los pasajeros y heridos, merecen una detenida reflexión.

Resulta aterrador el riesgo y desafío ante la muerte a la que se somete esta nueva generación tecnológica por los retos en las redes sociales.

Del confinamiento anticonstitucional hemos pasado al dudoso racionamiento energético con el que Pedro Sánchez se descuelga con la calor.

Lo que menos necesitamos los españoles ahora es que se nos adoctrine una vez más con la agobiante religión climática.