Para la nueva socialprogresía, la ley y la Constitución son fácilmente superables, porque definen la realidad como una construcción social.
La revolución de la esperanza. Por Jorge H. Mollar

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Para la nueva socialprogresía, la ley y la Constitución son fácilmente superables, porque definen la realidad como una construcción social.

Benedicto XVI, al igual que la mayoría de sus predecesores, ha dejado un sello indeleble en la Historia universal de la Iglesia.

Necesitamos fortalecer nuestras Instituciones que respondan al interés general y con respeto a la Constitución y a las leyes. (Felipe VI).

El conflicto en el mundo, la imposibilidad de conciliación recíproca ,es consecuencia de encerrarnos en nuestros propios intereses.

No es la hora de devaneos y cálculos electorales. Es la hora de evitar el colapso del Estado y alimentar una esperanza de salvación

Como bien señala Chesterton, las cosas muertas pueden ser arrastradas por la corriente. No dejemos que la corriente arrastre nuestra libertad.

Solo cabe hacerse una pregunta ¿Por qué lanzaron los penaltis con esa desgana y abulia?. Quizás Luis Enrique tenga la respuesta.

Pasará a la historia como pasó Nerón, que quemó Roma y culpó a los cristianos mientras tocaba la lira y era aplaudido por sus pelotas.

El único gesto digno de este mundial ha sido el silencio de la selección de Irán al no cantar su himno nacional. Eso se llama valentía.

Es lógico sentirnos alarmados ante la incertidumbre de no saber hasta donde puede llegar este disparatado caos en el que actualmente vive la sociedad española.

La eliminación del delito de sedición legitimando a los independentistas catalanes es el acto más grave contra el Estado desde el 23-F.

Sánchez y Marlaska respaldaron la brutal represión de la gendarmería marroquí en la frontera de España con Marruecos.

Con leyes como la trans, la de bienestar animal, el aborto o la eutanasia se arrojan bombas sucias sobre una parte de la sociedad española.

¿Saben los contribuyentes cuanto nos cuesta a los españoles mantener a Pedro Sánchez en La Moncloa? Pregunten, señorías, pregunten…