«Es crucial que el Gobierno de España reflexione sobre las implicaciones de su propuesta y actúe con responsabilidad».
La borrachera de la cercanía al poder: el trato especial a Cataluña y sus peligrosas consecuencias. Por Fernando M. Gracia

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«Es crucial que el Gobierno de España reflexione sobre las implicaciones de su propuesta y actúe con responsabilidad».

«Su creciente cobardía ya a nadie extraña: en vez de dar la cara escurre el bulto y se esconde, sabedor de que no hay ya quien le crea en toda España».

«No me voy y luego diré digo, donde dije Diego, a ver si van a pensar ustedes que nos, Sánchez, es bobo de baba».

Llevamos un año completo de comicios. Y lo que nos queda. En algún lado he leído que los países crecen mientras duermen los políticos.

No me negarán que cuando Sánchez abre la boca sube el pan, la inflación subyacente y hasta a veces muere algún gatito.

«El autócrata de nuevo sacó la patita y patinó tres veces, tres, no sé si por desconocimiento o por conveniencia, (seguramente), para seguir mareando a sus socios independentistas».

«Por lo que debiéramos defender todos. Por ellos, porque defiendo principios, valores, que son el motor de mi vida, voté a Vox y lo seguiré haciendo».

«La crónica de hoy, sobre el calvo y la cabra, reconozco es un pelín extraña e incluso extravagante, pero que quieren que les diga, es que España está así».

«Nuestro Rey Sol Pedro I el traidor usando los medios de comunicación como su «Garçon del pis» no está viendo venir la que se le viene encima».

«Ayer por mucho que los números y el clima excesivamente triunfalista que vivimos, la realidad es que por desgracia tenemos gobierno para rato».

«Volvamos a ser ovejas negras con nuestro toque personal. Dar leña al mono, leña a Sánchez y leña al PSOE, tal día como hoy me parecía que era prioritario».

«Me creo a Sánchez “aberronchado al rocaje vivo” como un mejillón, aunque éste como es más fino y chulo que un ocho, lo llevará a cabo como un percebe».

«Pedro Sánchez no hace política, Pedro Sánchez solo hace “faenas” a todos los que no son de su cuerda. ¡Perdón!, a los de la suya también».

Añoro aquellos tiempos en que cada día aparecían en mi buzón un cerro de cartas. Ahora miramos poco el buzón y de reojo.