Cuando Don Ramón Tamames habla nuevamente en el Parlamento, hay que quitarse el sombrero y saludarle con el respeto que merece la inteligencia.
Para quitarse el sombrero. Por Rodolfo Arévalo

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Cuando Don Ramón Tamames habla nuevamente en el Parlamento, hay que quitarse el sombrero y saludarle con el respeto que merece la inteligencia.