Cada hectárea quemada es una derrota colectiva. Cada pueblo abandonado, una pérdida de soberanía. Cada norma absurda dictada por un burócrata urbanita, un paso hacia la irreversibilidad de la catástrofe.
España en llamas. Por Carlos Aurelio

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Cada hectárea quemada es una derrota colectiva. Cada pueblo abandonado, una pérdida de soberanía. Cada norma absurda dictada por un burócrata urbanita, un paso hacia la irreversibilidad de la catástrofe.

«Las Hurdes y sus sierras vuelven a arder, y con cada incendio se hace más gruesa la costra de silencio y olvido».

En el oficio del periodismo se pierde profesionalidad con el peso de la ideología que nada es y las deudas que se contraen con los políticos afines.