A la calle Núñez de Arce vino a recalar María Mola a la que los madrileños de entonces gustaba definir como sacerdotisa de Venus y clarividente profesional de las artes adivinatorias
Núñez de Arce: La calle que todos evitaban y hoy es el paseíllo de los apasionados del Madrid total. Por Inés Del Boca

