«Nada resulta más incómodo para un gobernante indigno que le recuerden la existencia de lo único valioso: las personas. El pulso de la calle no miente».
Del salón en el ángulo oscuro. Oficio de tinieblas. Por Teresita Ávila

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«Nada resulta más incómodo para un gobernante indigno que le recuerden la existencia de lo único valioso: las personas. El pulso de la calle no miente».