Del salón en el ángulo oscuro. Oficio de tinieblas. Por Teresita Ávila

«Se prohíbe hablar se prohíbe mirar para los lados se prohíbe fumar se prohíbe pensar sólo se permiten la soledad la tristeza y el vacío el buen trabajador mortal trabaja y muere no es otra su misión tampoco tiene más misión que apretar la tuerca que ve delante de sus ojos durante cinco segundos…»

«La muerte es de una vulgaridad absoluta, todos los nacidos terminan pasando por ella».

Camilo José Cela, Oficio de tinieblas 5
Oficio de tinieblas.

«Nada resulta más incómodo para un gobernante indigno que le recuerden la existencia de lo único valioso: las personas. El pulso de la calle no miente»

El sueño de construir una sociedad modelo, al amparo de las garantías naturales que la dignifiquen, se ha vuelto a esfumar de la peor manera posible. La pérdida de tantas vidas –de algunos sabemos sus nombres, sus historias– no solo dejará desconsuelo en los suyos. Algo se ha roto definitivamente en nosotros y nos ha situado un paso más cerca del abismo. Ahí es donde nos quieren. No albergo la menor duda de que estos velos invisibles, que poco a poco van cayendo, dejan entrever definitivamente un mal de raíz sobrenatural. Se trata de una presencia cada vez más palpable, la de los endemoniados al servicio de los demonios del poder que, en palabras de Dostoievski [1], declaran: «La vida es dolor, la vida es terror y el hombre está desdichado. Ahora todo es dolor y terror. Ahora el hombre ama la vida porque ama el dolor y el terror, y ahí está todo el engaño… El que conquista el dolor y el terror será por ello mismo Dios».

Sin esa certeza, no puede admitirse que haya algo más profundo que las ansias de dominio material. Y que los antecedentes, en forma de cualquiera de las revoluciones habidas, se anclan en principios totalitarios bajo el disfraz de supuestas bondades, como la fraternidad y el progreso, por ejemplo. Después, no pocas dejaron un reguero de sangre para el recuerdo. Y, oculto por la careta, finalmente se reveló el verdadero rostro de sus líderes, a quienes poco les importaba el sacrificio de su amado pueblo. Nada resulta más incómodo para un gobernante indigno que le recuerden la existencia de lo único valioso: las personas. El pulso de la calle no miente. Ni puede disimularse el desprecio que se muestra abierta y gratuitamente en forma de mirada hostil, ni tampoco el regalo sonoro de palabras que envuelven puñales, a falta de otra cosa.

Y hablando de regalos, cuando las dádivas que recibimos vienen envueltas en un luto riguroso, por tantas vidas segadas a destiempo como en los criminales accidentes de tren ocurridos en Adamuz y en Urda, son lógicas y respetables las reacciones de las personas cercanas. Las ha habido de todo tipo: piadosas, como la de Ana [2], cuya fe inquebrantable sostiene a su familia ante la pérdida de su hermano David. Otros afectados, en cambio, han sido más directos al demandar al hoy exministro Puente que asuma su responsabilidad de una santa vez [3]. Y ha habido también quien, en su dolor, ha traído a colación la voracidad de un mundo laboral que no duda en exprimir a sus empleados [4]. Es posible que en una lectura superficial de sus palabras no percibamos que no le falta razón. Y que su queja puede hacerse extensiva a las malas artes de la política, a un Gobierno insaciable, tremendamente complaciente con ese capitalismo al que dice combatir, pero que se rinde a los intereses privados [5], a negociados de otros países, en busca de rentabilidad en operaciones más o menos opacas, que llenen sus bolsillos particulares.

Ahora, aliviados en parte por la dimisión del ministro[6] y la destitución del presidente de Adif [7], en el mismo día en que redacto estas líneas, no dejan de ser certeras las palabras del Padre Luis Gil Borrallo [8], en su cuenta de la red social X, al referirse al maquiavelismo subyacente en ese «proyecto de país» al que se aferraba Puente días antes de presentar su dimisión, el 30 de octubre. Por su importancia, destaco las siguientes:

CONCLUYO. Como sacerdote, me veo en la obligación de decir: lo que políticamente defiende el Ministro está por encima de cualquier vida humana y es un proyecto dispuesto a asumir cuantas vidas sean necesarias para imponerse. Para un católico, la vida humana es un fin en sí mismo. Jamás un medio. Y, por tanto, el proyecto político desvelado brutalmente ante nuestros ojos es inasumible. Ya lo venía siendo durante décadas. Aunque, para el católico adormecido, semejante aberración moral y política apenas aparece ya como tal. Se habla del aborto como un «derecho». El proyecto de la eutanasia, que avanza implacable como un glaciar, apenas nos estremece. Pero Adamuz y Urda, para los que aún vivimos, son dos sonoros sopapos en la cara. Sin lugar a dudas.

Mientras, parapetado en su atril monclovita, se ha hecho notar el magisterio soez de Sánchez en la sublime práctica del todo vale [9], sabiéndose el rey negro del tablero de ajedrez que exige sacrificios a quienes creen ser sus lugartenientes.

Como laicos, no estamos exentos de obligaciones morales. No debemos permanecer mudos ni ausentes ante hechos abominables a los que es imperativo plantar cara. De modo que, en la medida de nuestra capacidad, y sin miedo, se logre la derrota de esa legión oficiante de las tinieblas más profundas.

 

NOTAS_________

 

[1] Los demonios (traducida también como Los endemoniados o Demonios) es una novela de Fiódor Dostoyevski (1821-1881) publicada primero en la revista El mensajero ruso en 1871 y 1872. (Wikipedia)

 

[2] Ana, hermana de uno de los fallecidos en el accidente de tren de Urda:

https://x.com/Jecalnu/status/2117374675135422886?a=5LxCbSjNKHlIwTm3Xzw&s=20

 

[3] La carta del padre de David Reina, de 22 años, al ministro Puente tras la tragedia ferroviaria de Urda

 

[4] Javier Barrios, marido de una de las fallecidas:

https://x.com/EspejoPublico/status/2116149520492896348?a=eo5fJkMbaQSfHJulSZE&s=20

 

[5] El hombre de Puente en Renfe: de dirigir autobuses de Valladolid a preparar autocares por trenes

 

[6] El detonante de la dimisión de Óscar Puente: la carpeta roja que utilizó tras la intervención de Patxi López

 

[7] Cuerpo fulmina al presidente de Adif tras el accidente de Urda

 

[8] https://x.com/JHSLuisM/status/2117369638690431419?a=aNZ99ePFgxsXf6o12B0&s=20

[9] El presidente del Gobierno anuncia que Carlos Cuerpo asumirá de forma transitoria el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, tras la renuncia de Óscar Puente

 

Teresita A.

Mi nombre tiene una historia detrás. La culpa no fue del cha-cha-chá -como cantaba Jaime Urrutia- sino de un "accidente burocrático". Nací en Logroño y pasé mi adolescencia en un lugar de cuyo nombre siempre me acordaré. Mis banderas son el humor cervantino y la retranca de Miguel Delibes -a quien tuve el honor de conocer, ya que soy autora de un libro cuya fuente exclusiva es su obra: Fórmulas de tratamiento en la narrativa de Miguel Delibes-. Las vocaciones -al contrario que las casualidades- existen y se persiguen, como los sueños. Y los míos siempre tuvieron en el foco darle a la tecla y escribir. Además, ejerzo como profesora en un instituto vallisoletano.

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