«La verdadera democracia exige una ciudadanía crítica, culta y libre. Y eso, en última instancia, depende de la educación».
Sin ciudadanía crítica no hay democracia posible. Por Fernando M. Gracia

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«La verdadera democracia exige una ciudadanía crítica, culta y libre. Y eso, en última instancia, depende de la educación».

El problema no es la mentira permanente; el problema es que se demoniza la verdad, se intenta callar a los medios de comunicación libres.