Esclavos blancos. El retorno de las campanas, piratas y tártaros

Tras la reconquista de la ciudad de Córdoba por parte del Rey Fernando III El Santo en 1236, en un intento de recompensar el expolio de la Catedral de Santiago, se ordenó fundir unas magníficas campanas utilizando el bronce de las puertas de la Mezquita y de las campanas reconvertidas en lámparas. Así iniciaban nuevamente su regreso hacia la tumba del Apóstol, esta vez serían esclavos musulmanes los que cargarían con tal pesada y azarosa carga hasta la que sería su definitiva morada.

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