El eufemismo resulta de combinar la metáfora con una idea similar, por lo general, con una intención irónica o, incluso, satírica.
Los intríngulis del eufemismo. Por Amando de Miguel

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El eufemismo resulta de combinar la metáfora con una idea similar, por lo general, con una intención irónica o, incluso, satírica.

No me quiero referir en general sino a uno en concreto, y para celebrar la jubilación del economista/pensador/profesor de Stanford/filósofo/columnista Thomas Sowell a sus 86 años, quiero lanzar estas frases como dardos sobre los corazones y cerebros de los que a estas líneas se asomen


Cuando se retuerce hasta la saturación lo políticamente correcto, se producen rebeliones contra las éticas y élites culturales como hemos visto en España desde la elección de Trump: Estos yankees saben que en cada europeo se esconde un idiota necesitado de afecto, de luz y de guía, pues eso. Saturando voy, saturando vengo…

Escribía hace unos años sobre este asunto tan “generosa” y genéricamente utilizado -Febrero de 2012-, antes de empezar a hacerlo en los medios digitales que hoy tienen la gentileza de publicarme y recién comenzada la primera legislatura de don Mariano Rajoy. Decía entonces que debíamos comenzar por preguntarnos qué es el centro porque, no nos engañemos, es muy difícil -en política, al menos, más allá de cómo fórmula “comercial” para algunos- eso de estar en el «centro», en donde, según el refrán «… está la virtud», cualidad no muy presente entre nuestros “próceres”, por lo que vemos desde hace años.