El escriba sentado del Faraón se encontraba, siempre, dispuesto a transcribir los mandatos de su señor. En cambio, a mí nadie me dicta nada.
El escriba sentado. Por Amando de Miguel

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El escriba sentado del Faraón se encontraba, siempre, dispuesto a transcribir los mandatos de su señor. En cambio, a mí nadie me dicta nada.