Los ceporros de la piedra de hoy son los que aplaudían a los palurdos homicidas del ayer. El hecho de cambiar pistolas por guijarros sólo es un proceso lógico
La piedra y el primate. Por Roberto Granda

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Los ceporros de la piedra de hoy son los que aplaudían a los palurdos homicidas del ayer. El hecho de cambiar pistolas por guijarros sólo es un proceso lógico