En el fondo, el Ministerio de Igualdad, de esta España patas arriba, lo que desea es que se proscriba la familia y se proclame la República.
España, patas arriba. Por Amando de Miguel

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En el fondo, el Ministerio de Igualdad, de esta España patas arriba, lo que desea es que se proscriba la familia y se proclame la República.

Los enemigos de mis enemigos son mis amigos. El llavero de Oriol, el Pera arropa a un zumbao de morolandia.

El supremacismo xenófobo impera en Cataluña tejiendo a sus futuras generaciones con la persecución lingüística en la educación.

En la España anestesiada vivimos en la era digital, donde la red nos satura de información hasta tal punto que resulta del todo imposible digerir el big data que nos invade

Los intereses de Sánchez no coinciden con los de España. En el exterior, en crisis energetica, cabrea y nos deja tirados el proveedor de gas.

La ciudadanía les importa un puto pimiento. Fíjense, si no, con qué asombrosa celeridad, Aragonés, se ha montado un verdadero Govern exprés.

Los sanchistas se cuelgan otra rueda de molino al cuello como si no anduvieran ya suficientemente escasos de resuello.

Sánchez se frota las manos. Ya tiene a ERC en el bote. Los votos del PSC arropando al Nen Barbut aseguran su docilidad en el Congreso.

Los separatas se sienten engañados: Empresas y profesionales huyen. Nadie quiere trasladarse. Más impuestos y mayor delincuencia…

Espero que algún político se cuadre en el estrado y exclame al ‘cum fraude’: Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia.

El español debería ser la lengua de la España oficial: juzgados, colegios, instituciones públicas… Y en casa que se hable lo que se quiera.

Que los indultados sean del mismo partido es corrupción. Los antecedentes de Sánchez no son buenos: ya indultó a los golpistas separatas.

La vida es bella. Los feos sois vosotros. Mas no por fuera, sino por dentro; que se diría que siempre vais a un entierro.

Los separatas dejan de ponerse chulos con el resto de España; ahora se otian entre ellos. Bien, bien. Ahora toca entrullarlos por mangantes.