Recuerdo hoy el lema vital de un antepasado que ha ganado la batalla del olvido gracias a la tradición oral de la familia: «La vida es una dura marcha siempre cuesta arriba en la que hay algunos descansillos para ver las corridas de toros». Ni que decir tiene que don Joaquín era un gran aficionado pero su frase puede adquirir matices universales si el objetivo de su concreta pasión se intercambia por los gustos vitales de cada uno. Y lo recuerdo esta mañana porque mi amigo Mariano, desde Brasil y habituado a paseatas felices en las mejores playas del mundo, me asegura que nos acompañará, de hoy en adelante, en estas otras, electrónicas y del pensamiento paseatas, con sus imágenes que reflejan con ironía, y talento, la triste realidad que sufrimos en la península ibérica. Lo recuerdo en definitiva porque Mariano González Balseiro ha sabido encontrar un montón de descansillos para disfrutar de la belleza, los nobles sentimientos, la amistad y el sentido del humor que cultivan las personas inteligentes.
Artículos recomendados
La urna de Zapatero
A sangre y fuego
Las ilustraciones de Rafa: La fiesta es mía



Grande. Muy grande. Como de costumbre