TODAS LAS ENTRADAS DE:Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

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La muerte no es el final… “In memóriam” a Joseba Pagazaurtundúa, asesinado por ETA hoy hace diecinueve años. Por Manuel Artero

Maite Pagaza siembra Andoain con poesía
Maite Pagaza siembra Andoain con poesía

Maite Pagazaurutundúa tiene el alma serena a pesar del drama, su voz es suave pero tan firme como sincera y la mirada de sus ojos contagia valentía y la honestidad propia de los que saben guardar, por el bien de todos, los secretos inconfesables de los traidores de la política y de aquellos que tras la coartada de la ideología asesinaron a su hermano hoy hace diecinueve años en el bar Daytona en Andoaín. El domingo estuvo allí, recordando a todos la infamia y el asesinato cometido por los terroristas de ETA y mantener vivo el buzón, un año mas, en el que los vecinos de Andoain puedan depositar anónimamente, si así lo quieren, un descargo de conciencia sobre su complicidad activa o pasiva en la muerte de Joseba.

 

daytona
Interior del bar Daytona. Foto de Willy Uribe

El ocho de febrero del 2003 cayó en sábado. Joseba Pagazaurtundúa que se sabía en el punto de mira de los terroristas, llegó al bar Daytona un poco después de las nueve de la mañana. Pidió un café, se sentó en la mesa de siempre y se dispuso a leer las noticias del día.

Era el jefe de la policía local del consistorio gobernado por Herri Batasuna y conocía a la perfección a todos los ediles socialistas y batasuneros. Muy cerca de allí había muerto asesinado José Luis López de Lacalle, un terrible asesinato al que su alcalde,  Jose Antonio Barandiarán había calificado como un “lamentable incidente”.

Joseba Pagazaurtundúa
Joseba Pagazaurtundúa

Aquella mañana de inicio del fin de semana  el Daytona estaba tranquilo. El camarero  y un parroquiano al final de la barra y al que, seguro Joseba conocía de siempre y quizás por ello no controló sus movimientos. Un asesino enmascarado de cotidianidad que le descerrajó tres tiros en la cabeza con los que consumó el primer asesinato de ETA en el 2003.

Un asesinato terrible que se llevó además al partido socialista al rincón de la miseria política ya que siempre he intuido que cristalizó la formación política de UPyD de la mano de Rosa Díez.

Allí entonces, muchos políticos socialistas locales no veían bien, ni con buenos ojos, a la Plataforma Basta Ya, de la que Joseba era fundador y alma, ni gustaban aparecer junto a Rosa Díez, a la que reconocían su adéene socialista y entrega, pero molestaba que hablara de España y su posicionamiento en contra del líder oficial, el inútil de Zapatero

Y además está el factor humano que cuenta y mucho. Joseba era un auténtico pirata, un hombre de acción y honor, de los que ya quedan muy pocos, capaz de ese concepto ya olvidado, la autocrítica, que por ejemplo llevó a los “polismilis” a desterrar el asesinato como método político y de defender sus ideales de justicia delante del aparato, los fascistas y el “Sursuncorda”.

Pero hoy que conocemos el final de UPyD, que siempre ha tenido dentro de su alma política, el reconocimiento a Joseba Pagazaurtundúa,  debemos recordar que él, que se sabía diana de los terroristas, había dicho a sus íntimos y familiares  que en su funeral ondearan tres banderas, la española, la vasca y la de los piratas que muy pocos entienden. Y que en la solemnidad del acto sonara además de  “La muerte no es el final”  una de sus canciones favoritas, entresacada del álbum que entonces acababa de editar el grupo Suburbano: La letra dice: Sin libertad, qué me importa la gloria…

 

Pocos, muy pocos, y menos los políticos, entendieron aquel íntimo homenaje que hoy se merecen también Rosa Díez, Herzog, Gorriarán y todos aquellos que una tarde en La Cabaña soñaron que los socialistas no se pueden vender unos meses antes que la madre de Joseba pronunciara sus palabras dedicadas a Patxi López, el que fuera Presidente de las Cortes. ¿Se acuerdan?

Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi. ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!

De House of Cards o como la realidad siempre supera a la ficción. Por Manuel Artero

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House of cards

“Toda una lección en veinte  segundos de qué significan los resortes del poder que cualquier seguidor de la actualidad de la política nacional puede intuir en una mayoría de las noticias que llegan a titular”

Al final de la segunda temporada de la serie House of cards el Vicepresidente de los Estados Unidos le deja claro a la congresista Jackie Sharp que necesita su ayuda para cargarse a su Presidente. Esta le contesta :

  • – “Pero… ¿Es casi una traición?” . Y  Underwood, interpretado por Kevin Spacey, le contesta:
  • – “Casi…, Así es. Esto es política”.

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Underwood, interpretado por Kevin Spacey

Toda una lección en veinte segundos de qué significan los resortes del poder que cualquier seguidor de la actualidad de la política nacional puede intuir en una mayoría de las noticias que llegan a titular y protagonizan las polémicas más enrevesadas. Y es que, a la trama de esta adictiva serie otra vez en el candelero por las acusaciones sexuales a su protagonista Kevin Spacey no le falta ningún ingrediente: El poder, el sexo, la ambición, la excitante relación entre el periodismo y la política, las relaciones internacionales, el asesinato, o el sentido del humor. Los recursos clásicos, y en definitiva de siempre, que los guionistas de la trama  utilizan, “hornean” y miden con la sabiduría y el oficio que solo gastan los más grandes.  Una prueba más del porqué los grandes críticos cinematográficos nos explican, cada día, que las series para televisión han heredado la grandeza, tanto artística como industrial, con la que Hollywood acuñó y definió el término del Séptimo Arte.

“El principio de la gran obra de Dickens, una de las citas literarias más repetidas en la historia, resuena amplificada en la serie House of cards con un contexto nuevo”

En otra secuencia inolvidable de la serie, el jefe de gabinete de Frank Underwood (interpretado por Michael Kelly) que  es el personaje que más gusta a la audiencia, le pide a otra protagonista en su coche que le lea algo. Esta le contesta que no tiene ningún libro a mano, y Doug, así se llama en la ficción, le dice que saque del móvil “La historia de dos ciudades” que es el libro que le leía su madre de niño y así, el principio de la gran obra de Dickens, una de las citas literarias más repetidas en la historia, resuena amplificada en la serie con un contexto nuevo, una iluminada interpretación de los guionistas que bien podríamos relacionar con la terrible realidad que sobrecoge nuestra alma cada día con las noticias protagonizadas por el gobierno de coalición sanchista, por los refugiados de la guerra de Siria, los asesinatos de los talibanes, el Guerra civilismo que administran algunos políticos españoles, la secesión que en Cataluña proclaman los separatistas o el nepotismo con el que contratan los nuevos ayuntamientos podemitas:

«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto…».

Y lo recuerdo hoy en que la realidad, de nuevo, supera a la ficción con el relato de la vicepresidente del Gobierno, la señora Yolanda Díaz, amanecida como transversal para el inicio de su campaña política. Un hecho que a los guionistas de House of cards, estoy seguro se les habría pasado por su privilegiada mollera. La constatación en definitiva de las palabras de Dickens al revelarnos la existencia de esas dos ciudades que conviven en el tiempo y expresan los dos polos de la ética del ser humano.

Al falso y vendido periodismo se le cala por sus adjetivos y las comillas que manipula. Por Manuel Artero

Los adjetivos, como las metáforas, los carga el inconsciente y desnudan al autor por su ropaje de cristal de las diferentes capas de significado superpuestas al estilo de esa cebolla que siempre nos hace llorar al modo del comportamiento zafio y barato del falso periodismo. Y confieso que siempre me gustaron, porque, en esencia vestirles y, despacito, desnudarles, nos confirma la posibilidad del placer. En cuanto a las comillas siempre las tuve por estrictas gobernantas de lo dicho y no indicadoras de las intenciones ni la ideología propia del hacedor. Porque el manipular con ellas además de chabacano destruye cualquier posibilidad que el oficio del periodismo puede tener con el enamoramiento por las palabras.

El burka de Malalai Joya nos debería hacer pensar a todos los europeos. Por Manuel Artero

Conocí hace ya unos años a Malalai Joya en Kabul. Para acercarme a ella y conversar, comprobé con miedo la verdad de las informaciones periodísticas acerca de la existencia de un grupo de fieles armados que protegen a la valiente luchadora afgana de las libertades de la mujer de los asesinos, que ya entonces habían intentado acabar con su vida en varias ocasiones y lo que es peor, todavía hoy la quieren matar.

Hoy la pintura de los días de Demetrio Reigada, el maestro de la empatía y la comunicación

Por su precisión con los pinceles y la difícil técnica de las tintas chinas que exige al artista la precisión hasta en la mínima imprimación de color sobre el papel, traemos hoy a este espacio a su propio creador, el asturiano Demetrio Reigada , (Vegadeo-Asturias, 1950), que durante muchos años ejerció el viejo oficio del periodismo y que gracias a su gran corazón y empatía, tanto para con las miserias humanas como para la belleza que solo los maestros de la pintura nos pueden transimitir, descubrió su verdadera vocación a las Bellas Artes.