Las monjas de clausura del Convento de las Trnitarias Descalzas, situado en la calle Lope de Vega del madrileño barrio de Las Letras, saben que Cervantes está enterrado bajo los muros del Monasterio, y su madre superiora así lo ha manifestado públicamente en estos últimos días en los que la pequeña congregación religiosa es protagonista de las noticias internacionales y por ello, el timbre del torno, de natural mudo, no ha parado de sonar.
La congregación Trnitaria ha dado permiso para que los georradares, comandados por el historiador Fernando Prado, entren porque tanto desde la Comunidad de Madrid como los técnicos y arqueólogos les han asegurado que esta búsqueda de los restos óseos, técnicamente avanzada, no supone ninguna obra ni la entrada a su casa de los picos y las palas.
El interior de la iglesia, en la que recientemente se ha restaurado el retablo, algunas imágenes y valiosos ornamentos, será el epicentro de la primera búsqueda de los restos de Miguel de Cervantes Saavedra porque este lugar se construyó a finales del siglo XVII sobre los cimientos del que fuera el pequeño y primer Convento Trinitario.



