Los enanos se han hecho trapecistas y están en el aire, como el futuro de Andalucía. Por Juan García Montero

¿Algún periodista se anima a investigar el cortijo del Monstruo del Mercadona? Por Linda Galmor
¿Algún periodista se anima a investigar el cortijo del Monstruo del Mercadona? Por Linda Galmor

“Andalucía lleva intentando despegar desde el tiempo, en el que la democracia cerró cuarenta años de un régimen y, paradojas de la vida, nos ha traído a otros cuarenta años, pero de socialismo”

Durante estos días de campaña electoral los medios de comunicación regionales y los nacionales nos han trasladado una parte de la información sobre el proceso electoral andaluz. Encuestas, opiniones y análisis políticos de una Comunidad Autónoma que lleva intentando despegar desde el tiempo, en el que la democracia cerró cuarenta años de un régimen, que paradojas de la vida, nos ha traído a otros cuarenta años, pero de socialismo. Pero curiosamente, los medios se han visto obligados a hablar por rigurosa actualidad de otros oportunos temas que nos han restado protagonismo o que a lo peor, han camuflado las realidades del susanismo y olé.

Es claramente evidente que las andanzas del Rey del cachopo nos han de preocupar tanto como para eclipsar un posible cambio de gobierno en el rincón de la península donde vivimos el mayor número de españoles. El impuesto de actos jurídicos documentados, el mundial de fútbol acompañados de Marruecos y Portugal, la reforma del Consejo General del Poder Judicial, los viajes de Pedro Sánchez pero sobre todo, y es lógico, Franco o el enigma del Valle de los Caídos. En aquél régimen retransmitían fútbol para trasladar el interés social, en este régimen son las rotativas y las cadenas televisivas las que hacen el trabajo y si no hay fútbol lo inventan.

Y es que los andaluces de mi generación pasamos de ver a Franco en el NODO a tener a un presidente socialista en la Junta de Andalucía. No hemos tenido la oportunidad de conocer otra forma de gobernar en cincuenta años, me da la risa cuando escribo esto, parece sorprendente. De la inauguración de pantanos nos transportaron a la Andalucía imparable y del adoctrinamiento del nacional catolicismo a la tierra de todos y todas, a la tierra cultivada por el PER y los falsos ERES.

Hace unos días en una tertulia radiofónica madrileña una comentarista se preguntaba como era posible que siempre ganaran los socialistas en Andalucía. Tras una hora de programa y cientos de teorías analíticas no se llegó a ninguna conclusión satisfactoria que justificara semejante éxito electoral. Usted igual que yo conocemos la respuesta y es más simple de lo que nos imaginamos. Los socialistas ganan en Andalucía porque los andaluces los votan mayoritariamente.

“Todo no se debe a su éxito y a su manipulación, no puede ser, aceptarlo sería otorgar al PSOE un mérito que no tiene”

Solemnemente afirmo que yo no lo he hecho jamás y me sorprende que tantos paisanos elijan la papeleta del capullo de rosa, pero es esa la cruda realidad sin dragones y sin que la fuerza les acompañe. Todo no se debe a su éxito y a su manipulación, no puede ser, aceptarlo sería otorgar al PSOE un mérito que no tiene. Algo haremos mal los que les movemos la silla para no conseguir la confianza de los paisanos.

¿Dónde dejan la corrupción, el dinero robado, el desgaste electoral, los Presidentes procesados, las fiestas de la cocaína, la ruinosa Sanidad, las comarcas estancadas, las carreteras rurales destrozadas, la industria a la deriva, los dos mil imputados, los impuestos abusivos, la pandereta cansada? Todo esto está enterrado pero en otro Valle, el de los votos perdidos y en ese no somos capaces de meter mano.

Alguien podría pensar que los comicios andaluces están amañados y que es imposible enfrentarse a una maquina perfecta para sabotear a la soberanía de las ocho provincias que conforman nuestro territorio. Pero los pucherazos solo están reservados para quienes actúan al margen de la Ley y buscan proteger su sillón a costa de su propia dignidad. Esto pasa en otros ámbitos andaluces pero hay que reconocer que unas elecciones oficiales, es impensable e imposible.

Luego si esto es así, la pregunta pertinente para intentar ganar alguna vez al PSOE en Andalucía debería ser otra. ¿Por qué votan los andaluces al PSOE mayoritariamente? La respuesta por una cuestión de lógica aplastante no puede tener su respuesta en todo lo malo del socialismo, pues parece que eso o no importa al electorado del sur o está tamizado por una política que anestesia el voto o lo integra en el sistema. Y esta última creo que es la cuestión.

“Los socialistas descubrieron que no hay nadie más agradecido que un hombre o una mujer humilde y lo saben aprovechar”

Los socialistas se han apoderado de la calle rural, de las barras de los bares de las partidas de dominó y de las confidencias de los velatorios. Los socialistas reparten las licencias entre los empresarios, las entradas para los conciertos y las becas para los estudiantes. Los socialistas llenan los departamentos de las Universidades públicas, los claustros de profesores y las mesas de los restaurantes. Los socialistas descubrieron que no hay nadie más agradecido que un hombre o una mujer humilde y lo saben aprovechar.

Los andaluces somos generosos en nuestro trato y nobles en nuestros sentimientos. Nos aferramos a nuestra españolidad como una realidad absoluta pero no nos gusta que nos humillen y se ofenda nuestra sencilla forma de ser. Agradecemos una ayuda pero despreciamos una limosna ofensiva y que se nos mire por encima del hombro. La Andalucía profunda es especialmente sensible a esto. Odiamos el mito del andaluz vago porque no es verdad.

A lo mejor por eso desde el PP llevamos años pidiendo una oportunidad que se nos niega insistentemente. Hemos llamado a la puerta cuando éramos un ejemplo de gestión y cuando no pesaba en nuestra cabeza la sombra de Gürtel, nos dijeron que no. Volvimos a llamar cuando parecía que todo apuntaba a una mayoría absoluta para Javier Arenas y nos dieron con la puerta en las narices. Insistimos con nuestro actual Presidente Regional y perdimos casi 20 escaños y ahora repetimos el intento manteniendo la esperanza. Lo cierto es que el día 3 de diciembre analizaremos el panorama.

No es lo mismo prepararse para correr un maratón que para hacer cuatrocientos metros vallas. Es verdad que todo es correr pero con matices de kilómetros y obstáculos que hay que estudiar. El PP ha sabido crecer como estructura de partido en Andalucía pero no ha podido o no ha querido extenderse más allá de las capitales y nuestra amplia zona de litoral. El interior y las zonas rurales han negado el voto mayoritario al centro derecha y esto nos ha castigado hasta en los mejores momentos de ascensión. Da miedo pensar en los actuales.

En una comunidad con un 25 % de desempleo parece a priori muy apropiado explicar que nuestra prioridad es generar empleo. Pero si los socialistas controlan los subsidios y favorecen las pagas de subsistencia sin necesidad de fichar por la mañana, proclamar que con el PP todo el mundo trabajará es un tanto atrevido, al menos hasta que el espíritu emprendedor y las legítimas aspiraciones personales, abandonen los bancos de las plazas públicas o la economía sumergida.

Además otra cuestión. No quiero caer en el pesimismo y mucho menos en estos momentos en los que entre todos debemos sumar para intentar mantener la nave bien a flote. Pero no deja de parecerme una irresponsabilidad mantener al margen al conjunto de los militantes de un partido para construir su futuro. Si directamente prevalecen los intereses particulares a los generales mal nos seguirá yendo, y estos tronos no se pueden construir con fragmentos en muchas provincias donde el poder se ha edificado con unos cimientos de barro. En Jaén, en Sevilla o especialmente en Granada donde el 30% de los afiliados del PP se orillaron para dejar fluir el éxito por el río Darro.

“Todo esto está pasando en pleno circo electoral, pero los enanos se han hecho trapecistas y están en el aire como el futuro de Andalucía”

Si nos empeñamos en actuar internamente como Maduro en Venezuela, difícilmente penetraremos en el tejido social andaluz. Si no somos capaces aterrizar en el suelo de cada pueblo terminaremos irremediablemente abatidos en el momento en el que el viento deje de soplar mínimamente a favor. Es verdad que la política es política pero es una verdad mayor que la democracia pone a cada uno en su sitio tarde o temprano. Todo esto está pasando en pleno circo electoral, pero los enanos se han hecho trapecistas y están en el aire como el futuro de Andalucía.

Hay quien vota con el corazón, hay quien vota con el estomago vacío o con el estomago lleno, hay quien vota por una cuestión romántica o sencillamente por despecho. Se puede votar incluso aunque no se merezcan nuestro voto. Yo creo que ahora toca votar al PP por necesidad. El próximo domingo debemos ayudar a que otra Andalucía sea posible y que nuestro voto sirva para garantizar el cambio. Andalucía se merece este apoyo y el futuro democrático de España debe saber que puede seguir contando con los andaluces.

 

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Juan Manuel Garcia Montero

Juan Manuel Garcia Montero

Afiliado del Partido Popular dese 1.990 soy en la actualidad concejal en el ayuntamiento de Granada. He sido Concejal de Cultura durante 13 años consecutivos y ejercido la responsabilidad de ser portavoz del grupo municipal del PP y del gobierno de la ciudad durante cinco años. En 2016 presenté mi candidatura a la Presidencia del PP de Granada y una Sentencia judicial acaba de darme razón al declarar la nulidad del proceso congresual en el que han quedado demostradas las irregularidades internas que me impidieron acceder a la presidencia.

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